Me quedaré en esta casa, aunque no es un hogar, no tiene techo, no tiene paredes. Cuando ya no quede nada espero el bosque me reciba con calma, que me abrace y me haga sentir que todo estará bien.
Y que la esencia del mar nunca me encuentre otra vez.
Nunca tuve una casa bonita, siempre tenía grietas que dejaban entrar el frío de la soledad y el desprecio hacia mi mismo.
Dejaba entrar por las paredes de la izquierda donde se encontraba un bosque de pesares, la necesidad de darle fin a este cuento.
Ahora estoy en el medio del bosque y no encuentro el olor a mar, me quedaré porque esta casa fue nuestra, aunque tú ya no estés, aunque te encuentres lejos construyendo otra casa o regresando a tu antigua mansión.