@DanielMartinezD Mis abuelos llegaron traídos por el gobierno de Perez Jimenes, que buscaba mano de obra. Mi abuela me decía que le hubiese encantado irse a Suiza a trabajar con su hermana pero no había logrado el permiso. Se fueron a Vzla porque tenían Visa.
Hay algo profundamente misógino en el “argumento” de que no podemos ampliar la licencia de maternidad porque entonces los empresarios no van a querer contratar mujeres.
Básicamente están diciendo que como existe discriminación contra las mujeres, procuremos que sus derechos no incomoden a quienes podrían discriminarlas.
Entonces en lugar de combatir la discriminación, se legisla alrededor de ella (qué genios).
A las mujeres se nos exige maternar, se romantiza la maternidad, se habla permanentemente de proteger la vida, pero cuando nacen las guaguas, todas las labores de cuidado se convierten mágicamente en un problema privado de las mujeres.
O sea, quieren niños, pero no están dispuestos a asumir el costo de cuidarlos, quieren que las mujeres paran como máquinas, pero no ampliar las licencias, quieren familias, pero no asumir el costo de sostenerlas; y entonces, cuando una mujer tiene que elegir entre trabajar y cuidar, tienen el descaro de decir que eso es una “decisión personal”.
Sorpresa, sorpresa: No lo es.
Es el resultado de un sistema construido sobre una contradicción profundamente misógina.
Necesitan que las mujeres tengamos hijos, pero nos castiga laboral y económicamente por tenerlos.
La solución jamás puede ser reducir los derechos de las mujeres hasta hacerlas suficientemente baratas y cómodas para que alguien quiera contratarlas o no sufran los empresarios.
Deberían estar legislando para impedir que la maternidad sea una desventaja laboral, hacer corresponsables a los hombres, al Estado y a los dueños de los medios de producción porque quien quiere guaguas debe estar dispuesto a sostener la crianza.
Déjense de cojudeces.