Me dijeron que denunciar a una servidora pública por ponerme el apodo de “Teratoma” era exagerar. Que era una broma y que ponerle apodos a una mujer con una enfermedad que causa “deformidad” entraba dentro de la libertad de expresión.
A mí me valió vergación, sobre todo porque vi que el acoso selectivo, escarnio y discurso de odio forman parte central de su vida cotidiana.
Y que presento una queja ante la comisión de derechos humanos con la cronología de hechos, elementos de prueba que ella sí me puso el apodo de teratoma y lo uso varias veces para deshumanizarme y participar en acoso selectivo y por supuesto los argumentos legales.
Hoy quiero compartirles que la CNDH admitió mi queja e inició actuaciones sobre el caso. Es importante para mí reconocer cuando una institución trata de hacer bien su trabajo.
No se trata de una resolución definitiva ni de una sanción: se trata del inicio de una investigación.
Decidí hacerlo público porque me parece un precedente importante en materia de derechos humanos y de los límites de la libertad de expresión.
Una cosa es utilizar lenguaje soez, vulgar o corriente, como el que yo uso: perro, culero, pendejo, ojete. Otra muy distinta es utilizar lenguaje discriminatorio.
Aprendan a distinguirlo.
Yo no estoy peleando contra los insultos. Estoy peleando contra la discriminación, el escarnio y la deshumanización que enfrentamos las personas con enfermedades, discapacidades o condiciones físicas visibles.
Llamar a una persona por una condición genética o una enfermedad no es un debate de ideas. No es una crítica política. No es carrilla. No es una diferencia de opinión. Se llama discriminación y deshumanización.
La investigación sigue su curso y serán las autoridades quienes determinen lo conducente.
Yo espero que este caso sirva para poner sobre la mesa algo muy sencillo: que las personas servidoras públicas tienen la obligación de conducirse con ética dentro y fuera de su horario laboral.
Y también espero que ayude a entender algo que en este país todavía cuesta mucho trabajo comprender: que denunciar discriminación no es no aguantar carrilla.
No estoy luchando contra un apodo random, por ejemplo en la secu me decian la rascuas por rascuacha y no había pedo, era parte del coto.
Estoy luchando contra la idea de que los cuerpos enfermos, deformados o discapacitados pueden ser humillados públicamente sin consecuencias.
Les comparto que ya tengo en mis manos el Volumen 2 de Latika literatura para las infancias; antología infantil donde se encuentra mi cuento "El primer año de mamá". Pronto les comparto información sobre la presentación virtual y su distribución 💖✨️🎈📖
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