Metges amb guàrdies de fins a 48 h, més de 80 h/setmana, 500 h extres obligatòries que tributen però no compten per a la jubilació, fuga de professionals, llistes d'espera il·legals…
130.000 M€ i la gent mor sense ser atesa.
Quan es maltracta qui cura, es condemna qui necessita ajuda.
💙#SalvemCatalunya
¿Hay algo más hipócrita y clasista que la “turismofobia”? De entrada, el turismo es un problema... para los ricos (aunque sea una causa que, ¡Oh sorpresa! enarbola la izquierda caviar) ¿Dónde están la mayoría de los AirBNBs de cualquier ciudad turística? En los barrios turísticos: es decir, los barrios céntricos y “bonitos” donde viven las clases pudientes. Eso significa que afectan a los alquileres que ya de por sí estaban altos. (Y vaya por delante, yo vivo en un barrio céntrico, en una ciudad hiper turística como es Praga: estoy rodeado de AirBNBs... pero entiendo que es el precio a pagar por vivir en mi barrio favorito).
Si vives en un barrio obrero, seguramente te afecte más el impacto de los inmigrantes que vienen a vivir a tu zona. Es más probable que el extranjero de ingresos bajos/medios se mude a Villaverde antes que al Barrio Salamanca. Sin embargo, apenas oímos hablar del impacto de la inmigración en los precios de los alquileres. Es más, para la izquierda, este es un tema tabú. Y parece que el gran problema de nuestra generación es que el “pijo alternativo” ya no puede permitirse un apartamento con vistas al mar/catedral/zona turística de turno ¡Ojo! No digo que no sea un problema: pero es un problema del primerísimo primer mundo.
Luego tenemos el clásico: “necesitamos turismo de calidad”, que es la forma bonita de decir “no queremos turistas de clase media”. Durante décadas, el turismo de masa era un triunfo de la clase media. De repente, la inmensa mayoría de la sociedad podía permitirse llevarse a la familia a la playa. Lógicamente, no puedes meter a millones de familias en una cala perdida en Menorca, o en los hoteles de lujo de Cannes. La única solución es macrocentros turísticos como Benidorm, donde millones de personas pueden tomar el Sol. Si acabamos con ese modelo ¿Cuál es la alternativa? ¿Dejar sin vacaciones a la clase media? ¿Qué sólo una persona de ingresos altos se pueda permitir veranear en su cala maravillosa, alejado del mundanal ruido? ¡Wow! ¡Menos mal que no somos clasistas!
(En realidad existe otra alternativa: que esa clase media termine veraneando en países más pobres como Turquía, Túnez o Egipto, que probablemente no le hagan ningún asco a los turistas.)
Lo mejor de todo es encontrar al “turistófobo” de turno presumir de sus vacaciones en Menorca: “es que no soy un turista (pobre); soy un viajero”. Dicho de otra forma: turismo sí, pero no en mi patio trasero. Y sólo para mí, que lo merezco más que los demás.