Esto no fue escrito por mí, pero tocó profundamente mi corazón…
"Recibió 39 azotes porque 40 eran conocidos por matar a un hombre. Ellos lo querían con vida. Arrancaron mechones de su barba y su cabello desde la raíz. Lo querían con vida. Lo patearon, golpearon y escupieron por horas, hasta que no quedó una sola parte de su cuerpo sin estar cubierta de sangre. Lo querían con vida.
Le clavaron una corona de espinas en la cabeza con tanta fuerza que se incrustó en su piel. Lo querían con vida. Después de horas de ser golpeado, burlado, azotado, flagelado y torturado, lo hicieron caminar con una cruz. Lo obligaron a cargarla. Un madero áspero, con astillas clavándose en heridas abiertas. Lo querían con vida.
Querían que sintiera cada gota de dolor que podían causarle. Él tenía que sentirlo para poder sanarnos. La crucifixión fue históricamente una de las muertes más crueles y tortuosas que un ser humano podía enfrentar. Horas y horas de sufrimiento. Un sufrimiento que muchos de nosotros ni siquiera podemos imaginar, porque esa crueldad no es normal, no es algo que nuestra mente pueda comprender.
Celebramos la Pascua con colores pastel, niños felices buscando huevos y chocolate. Pero la verdad es que no hubo absolutamente nada feliz en el día en que Jesús murió. Fue cruel, sangriento y doloroso.
Él pudo haberlo detenido todo. Pudo haber llamado a todos los ángeles del cielo para destruir a cada persona que gritaba: “¡Crucifíquenlo!”. Pero no lo hizo. Sabía que para tener un domingo, primero tenía que haber un viernes. Sabía que para tener gozo, hay que cargar la cruz.
Ese día, Él lo sintió todo. Sintió el dolor de un corazón destrozado al ver morir a un hijo. Sintió el peso de una vida al borde del abismo. Llevó la carga del dolor, de la pérdida, del sufrimiento que muchas veces sentimos cuando la vida deja de tener sentido.
En esa cruz llevó al pecador y al justo, al culpable y al inocente. Igualó a todos y dijo: TODOS VALEN. Sabía que debía cargar la cruz. Nunca prometió que la cruz que llevamos en esta vida sería ligera. La de Él no lo fue. Pero sí prometió algo: que el domingo viene.
No importa cuán pesado sea tu viernes. En lo económico, emocional, mental o físico… el viernes pesa. La cruz pesa y parece que vas a caer. Pero su promesa es esta: no te dejará cargarla sola.
¿Qué tipo de rey bajaría de su trono por algo así?
Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, lo hizo. Por ti. Por mí. Lo hizo todo por nosotros. Sí, es pesado… tan pesado que a veces sientes que no puedes dar un paso más. Pero levanta la mirada… porque el domingo viene."
Tienen que escuchar al gran @dayan_jacobo.
A las personas propagandistas del Bienestar: tomen postura de los temas por los que se les paga, pero hacerlo en el tema de desparecidos es ser “cómplices de la barbarie”.
Efectivamente eso son.
El creador Eddie Graf quiso mostrar lo que vive él cuando escucha música. Algo que se llama sinestesia y que permite "ver" la música. Es tremendamente bello.
Buenos días a todos. Tomen el primer sorbo de su café con esta joya que empieza con: “Mi querido Arturo, la Constitución no norma, no regula, no es ley, la Constitución instituye…”.
El actor italiano Pietro Sarubbi, que interpretó a Barrabás en La Pasión de Cristo (2004), ha relatado en varias entrevistas que se convirtió al cristianismo después de haber rodado esta escena.
Mel Gibson, el director de esta película, le pidió a Pietro Sarubbi que no mirara a Jim Caviezel (Jesús) hasta la escena en la que Barrabás es liberado y ambos se cruzan por primera vez. En ese instante, al encontrarse sus miradas, Sarubbi afirma haber sentido una conmoción interior profunda.
El propio Sarubbi ha afirmado después que en esa mirada encontró a Cristo y que a partir de ahí inició un camino de conversión auténtica, regresando a la fe y cambiando su manera de entender la vida, el pecado y la misericordia.
Barrabás no es solo un personaje: es la imagen de cada hombre salvado por Cristo. Él se sacrificó por cada uno de nosotros para que recordemos siempre que su amor y misericordia son eternos.
Era la década de los ochenta, cuando Zabludovsky invitó a uno de su programas a los integrantes de “Chiquilladas”, en donde destacó la interpretación de Carlos Espejel como “Cantinflas”. Fue tan buena su caracterización que el propio Mario Moreno marcó al programa para felicitarlo!
El #INCAM alerta 🚨: la #ReformasFiscal 2026 amplían facultades sin control judicial.
La modernización no debe ir contra los derechos de los contribuyentes.
La @SCJN hizo algo inédito: reunió las 100 sentencias más relevantes de los últimos años y las publicó en un solo libro. Detrás de cada decisión hay una historia real, una vida transformada y una interpretación constitucional que dio sentido a la justicia. No es un documento técnico, es un espejo de lo que el país ha discutido y decidido en materia de derechos, igualdad y dignidad. Es, en el fondo, una radiografía de la justicia mexicana contemporánea.
El proyecto busca que la ciudadanía entienda cómo y por qué la Corte decide. Cada caso —de salud, medio ambiente, género, educación, libertad o reparación— muestra que los derechos no se declaran, se garantizan. En tiempos en que la legitimidad judicial se discute, esta obra recuerda que los fallos son el espacio donde la Constitución cobra vida. No hay democracia sin jueces que resistan la presión y expliquen con claridad las razones de su decisión.
El libro es una invitación a leer la justicia como experiencia humana, no solo como texto jurídico. Cuando una niña accede a su tratamiento médico, cuando una comunidad recupera su río o cuando una víctima obtiene reparación integral, la justicia se vuelve visible. Este compendio nos recuerda que la Corte no solo interpreta la ley: construye confianza pública y defiende la dignidad de quienes han sido ignorados por el poder y la indiferencia.
Aquí puedes descargar el libro: https://t.co/cm84ZBNan3
Una reforma al juicio de amparo que pone en el centro a las autoridades y no a las personas debe ser motivo de seria preocupación.
El control de constitucionalidad nació para limitar el poder y garantizar derechos, no para fortalecer a quienes lo detentan.
Todos los ojos puestos sobre la discusión y aprobación en las Cámaras.
De eso hablamos hoy en @Radio_Formula.
La salida masiva de secretarios de estudio y cuenta a la Corte no es un simple reacomodo burocrático: es la fuga de conocimiento técnico que sostiene la columna vertebral del tribunal. Sin ellos, la continuidad de criterios, la calidad de las sentencias y la memoria institucional se verían gravemente comprometidas.
Este éxodo se produce precisamente cuando la Corte enfrenta el reto más complejo de su historia: un Pleno único, ministros elegidos en condiciones inéditas y una reforma judicial que concentra en sus manos la estabilidad del sistema de justicia. En ausencia de personal experto, parálisis y rezago no son ya una posibilidad lejana sino una inminente realidad.
La renuncia silenciosa de estos cuadros es una señal de alarma que debería estremecer a todo el país. Perder a quienes redactan los proyectos equivale a debilitar el corazón de la justicia constitucional mexicana. Lo que está en juego no son plazas administrativas: es la capacidad misma del Estado para garantizar derechos, contener abusos y dar certeza en tiempos de crisis.