¿Traslado? ¿Adónde te trasladas? Si se puede saber.
Por supuesto, Pablo. Pásate cuando quieras, eres muy bienvenido en nuestra casa. Eva estará encantada de verte.
Nos hace falta, sí.
—con una nueva sonrisa, tomó el brazo del chico, entrelazándolo con el propio. Comenzaron a andar hacia el mencionado bar, donde años anteriores solían frecuentar—.
Jack Dawson, llámeme Jack.
Todo un placer señorita Aguilar. Española.
—No era una pregunta, más bien una afirmación, bien sabía de dónde provenía la joven por su apellido.—