Somos respetuosos de los procesos internos de los sindicatos, entendemos y empatizamos con los trabajadores de la UniSon. Sin embargo pido que no afectemos a las y los universitarios, son ellos el futuro de Sonora y su derecho a la educación es innegociable.
Las puertas de mi gobierno, como siempre, están abiertas para sumarse a la solución sin afectar los derechos de ninguno de los involucrados.
Es evidente que se requiere de un liderazgo efectivo en la institución rectora de la cultura oficial de Sonora. ¡La realidad descarnada de una institución cultural en crisis no puede ocultarse!