Algún día tendré el trabajo de mis sueños y recordaré con amor que trabajé en un call, que fui Uber, que vendí hamburguesas, que hice trasteos, que dicté clase, que cargué backline y así y me sentiré orgulloso de todo lo que tuve que hacer para llegar a donde estoy.
Alex Campos se puede meter su taller del maestro por el culo, me repungnan hasta la muerte los evangélicos con su falso ministerio, falsas creencias y hambre de poder.