Madame Celeste Amarilla,
Vous êtes une femme méprisable et indigne de sa fonction.
Vous ne représentez pas le Paraguay, ce pays qui a transpiré la passion et l’honneur tout au long de la compétition. Par votre inconscience et votre racisme décomplexé, le monde entier a déjà oublié le parcours et l’effort historique que vos joueurs ont réalisés durant cette coupe du monde pour laisser place à une dame incompétente donnant la pire image possible de son pays.
Je ne laisserai jamais aux gens comme elle, la liberté de laisser propager leur haine et leur racisme à travers le monde.
🇨🇩 En pleno Mundial, Lumumba tapándose la boca y poniendo los dedos en la sien, un gesto de protesta contra las masacres que sufre su país, perpetradas por guerrillas financiadas desde el exterior.
@alexiaislasalv Aquí el único desinformado es quien graba jajajaja la CNTE se movilizó con Calderón, Peña. Lo bueno de todo esto es que muchos Morenos que quitaron las máscaras, son igual de fachos que los Panistas.
🇮🇹 RINA PRETINI PANICUCCI "LA GINGILLA", LA NONNA DE LA CURVA NORD.
El 22 de diciembre de 1985, en el Estadio Artemio Franchi de Florencia, durante el intenso derbi Toscano entre Fiorentina y Pisa, que terminó en un empate 1-1, lo que ocurrió en la tribuna eclipsó el resultado del partido. Los ultras de ambos equipos se enfrentaron, y en medio del caos, una anciana permanecía sentada, tranquila e imperturbable. Era Rina, conocida por los hinchas del Pisa como una seguidora incondicional que, a pesar de su edad, acompañaba al equipo en todos sus partidos, ya fueran en casa o de visitante.
Originaria de San Frediano a Settimo, en el municipio de Cascina, Rina era una auténtica Pisana, conocida por su lealtad inquebrantable y su rechazo hacia Florencia. Aquel día, mientras los Ultras de la Fiorentina cargaban contra los del Pisa, ella les gritó a los suyos: "¡Vayan y peleen con ellos, yo no puedo!"
La devoción de Rina por el Pisa nunca flaqueó, ni siquiera en los momentos más difíciles del club, como los descensos o la quiebra de 1994.
En el desafortunado partido como visitante en La Spezia, en febrero de 1999, que terminó trágicamente para el joven Maurizio Alberti, Rina sufrió una caída al resbalar en las escaleras, lo que le provocó una fractura de fémur. Desde ese momento, tuvo que depender de una silla de ruedas, lo que limitó significativamente sus apariciones en la cancha y redujo aún más sus viajes. Falleció algunos años después, en 2009, pero su legado sigue vivo entre los hinchas del Pisa, que la recuerdan como un símbolo de lealtad y aguante.
Ya fuera bajo la lluvia en su estadio o viajando por toda Italia, Rina representaba el espíritu del hincha fiel. Su memoria permanece en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocerla y compartir con ella momentos inolvidables.
Un verdadero ícono de la Curva Nord del Pisa, Rina siempre será recordada como la "Nonna della Curva".