El mayor espejo del “qué me importa”, del irrespeto a la ley, de la cultura del más vivo, de la ley del más fuerte y de la clásica “ley de embudo”, se aprecia con solo pararse 5 minutos en cualquier esquina del Ecuador y observar cómo nos comportamos como sociedad.
El peatón cruza donde le da la gana.
El ciclista invade vías y aceras indistintamente.
El motociclista circula sin casco, sin placas y hasta en contravía.
El conductor se pasa el rojo, ignora el disco PARE y estaciona donde quiere, sin placas.
El bus compite como si llevara ganado y no personas.
El camión bloquea vías y destruye normas básicas de tránsito.
Y no falta el que huye del lugar del accidente que él mismo causó.
Todo convive con naturalidad alarmante: desde orinar en plena calle a luz del día hasta conducir sin licencia, sin SOAT, sin revisión y sin el menor respeto por la vida ajena.
Y lo más grave: casi todo ocurre con absoluta impunidad.
Impunidad administrativa.
Impunidad judicial.
Impunidad social.
Después nos preguntamos por qué el país no avanza, por qué reina el caos o por qué las leyes “no sirven”. La verdad incómoda es que el problema no empieza solamente en el poder político: empieza también en la conducta cotidiana de millones que creen que la norma siempre aplica para otros, nunca para ellos.
Que regresen los tiempos donde:
Al perro se le decía perro y no perrhijo
El hijo era tu hijo no tu mejor amigo
Los hijos se les castiga no se les pone a pensar 🙄 y no se traumaban
Los restaurantes son para las personas y no para los animales
Las carriolas son para los bebés
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
A los delincuentes presos y sentenciados les llaman secuestrados. A los delincuentes prófugos les llaman perseguidos políticos. A los dictadores como Maduro les llaman compañeros.
Ya es hora de declararlos un cartel.
Los boletos para el Ecuador vs Alemania, que se jugará en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey, oscilan entre USD 1,248 y USD 3,403 en la reventa.
@JuanYcaza1 En toda la ciudad. Se cambia proveedor de Internet y no retiran cables. Siguen poniendo más y más. Debería haber sanciones para los proveedores. Solo se llevan el router
El pr0fug0 fue un dictadorzuelo en la década saqueada. No fuimos un paraíso, también faltó medicinas, legalizó pandillas, ingresó el n4rc0 y la tabla de dr0g4s.
#PROHIBIDOOLVIDAR
Pensar que los de la Revolución Ciudadana vetaron al “Chavo del 8” porque dizque daba mal ejemplo a los niños al ejercer violencia; pero a los pandilleros les dieron legalidad jurídica y hasta los pusieron de Asambleistas.🤡
MI COLUMNA DE HOY
Estoy en una etapa de mi vida en la que necesito sacar toda la podredumbre de este país a la luz.
Lo de INMOBILIAR es ya casi de ciencia ficción.
Lo que sucede con INMOBILIAR nos hace un país maldito.
Si no quieren tener pesadillas no lean esto 👇🏻
Sin duda, esta es la peor crisis que ha visto el país, al menos desde los 90 (década trágica para EC: fenómeno del niño, guerra, feriado bancario, etc).
La responsabilidad no recae sobre este gobierno y el anterior únicamente, pero recae sobre ellos principalmente, pues no hubo capacidad para controlar y reducir los estallidos de violencia, reactivar de forma sostenida la economía, prever y enfrentar la crisis energética, combatir a la corrupción.
No hubo la combinación que el país requería entre capacidad de gestión, voluntad política y visión. No se estuvo a la altura.
Previo al gobierno de Lasso y Noboa, Moreno hizo un esfuerzo por institucionalizar al país y -quién lo diría- tuvo la firmeza que sus predecesores no tuvieron para enfrentar a las mafias que evidentemente reaccionarían. Sin embargo, Moreno tampoco supo ni pudo timonear la herencia que recibió, que no fue menor: una deuda gigantesca, el petróleo amarrado con China, un Estado corrupto hasta la médula (con mafias que hasta hoy se mueven a conveniencia), la penetración del narcotráfico con total complicidad del Estado y una economía con poquísimo margen de acción.
La pandemia tan solo desnudó al verdadero Ecuador, uno donde todo lo público estaba tomado por delincuentes.
Nadie tuvo la capacidad o el valor o la firmeza de limpiar la casa, así como cualquier intento de limpiarla se vio boicoteado, ya sea por paros criminales en las calles, ya sea por masacres carcelarias, ya sea por chantajes y maniobras en la Asamblea donde la consigna en los últimos años ha sido no dejar trabajar al gobierno (sobre todo de Lasso, a quien terminaron llevando a juicio político por un contrato que firmó Moreno).
Ningún político post Correa tuvo un panorama claro para salir del hoyo y mucho menos un sueño que venderle al Ecuador.
Resultado, el país dividido, con el ánimo en el piso, agobiado por la violencia, vulnerable a las baratijas que les ofrece una clase política de a perro.
Salir de esta va a estar muy duro. Muy difícil.
La mafia política se frota las manos. Se las vienen frotando desde Octubre de 2019, como revelan los chats de Metástasis. Los planetas se alinean para que ellos vuelvan a tomarse las cabezas del Estado y ejecutar por fin su anhelo de impunidad y poder.
Es doloroso. Es triste. Es frustrante. Es duro. Es indignante.
PERO: nada está dicho. El país tiene que encontrar su camino sin tener que agacharle la cabeza a los miserables que quieren verlo en llamas. Hay que levantarse.