En redes, Europa suele venderse como el ejemplo de inclusión, respeto y diversidad. Pero para muchos latinoamericanos la realidad no siempre coincide con ese discurso. Todavía hay quienes reducen a una persona a su origen con comentarios despectivos o estereotipos. Hipocresía.
La política estadounidense Valentina Gómez irrumpió en una protesta musulmana en Texas, tomó el micrófono y gritó:
“El Islam es la religión del sexo opuesto, el incesto y la pedofilia …
Nunca permitiré que la ley Sharia se apodere de Texas.
Este es un país cristiano”.