Todo hombre quiere una mujer que le dé paz, pero muchos olvidan que esa paz no se exige, se construye.
Depende de cómo la trates, de cómo la cuides, de lo que le hagas sentir.
Porque ninguna mujer puede darte calma si vives siendo su tormenta.
Fabiana Sevillano ha boxeado mejor, se ha santiguado al acabar y no le ha bailado en la cara a la rival. Eres la campeona de todos, enhorabuena por lo que has conseguido.
Estoy tomando el hábito de despertarme tranquila y feliz, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor pero también peor. Solo hay que ser agradecido con Dios por el milagro de un nuevo día con vida.