Por poner dos escenarios aplicados, para una persona con diabetes recomendaríamos preferiblemente un plátano verde, mientras que para una deportista que acaba de entrenar escogeríamos un plátano maduro para reponer más rápidamente sus reservas energéticas.
Un plátano verde y uno maduro son diferentes en su composición nutricional. La mayoría de su composición en micronutrientes (minerales y vitaminas) se va a mantener constante, pero durante la maduración sí que encontramos un cambio en fibra, azúcares e hidratos de carbono.
Uno maduro se absorbe mucho más rápido y fácilmente, dado que ha reducido mucho su fibra, y gran parte de sus hidratos de carbono se han ido transformando en azúcares simples. Esto lo hace preferible para personas que busquen una fácil digestión y también un extra de azúcar.
El último escenario lo tendríamos con las frutas muy grandes como el melón, la piña o la sandía, en esos casos serviríamos una o dos rodajas de fruta, dependiendo del tamaño de la fruta de partida que suele ser especialmente variable en el caso de los melones.
La ración de fruta la tenemos muy clara con las frutas de tamaño mediano (melocotón, manzana, pera, naranja...) dado que normalmente en esos casos sí que coincide una porción con la ración dietética, pero se complica con el resto de tamaños.
Con las frutas pequeñas como los nísperos o los albaricoques, el mismo tazón pequeño nos puede servir de orientación, quedando la ración en aproximadamente unas 3 o 4 unidades.
Además, las comparativas que se han hecho sobre suplementación para ver si la proteína de origen animal era más efectiva que la de origen vegetal para construir músculo han dado resultados similares.
Se puede construir masa muscular a base de una dieta 100% vegetal, no son cuestiones incompatibles, pero habrá que tener ciertos aspectos en consideración.
Para construir músculo de forma eficiente se tienen que dar tres requisitos en nuestro cuerpo:
Para esta clase de objetivos muchas veces utilizamos en consulta derivados de la legumbre que nos permiten incluir una gran cantidad de proteína en poco espacio y también podemos recurrir a otros, como frutos secos o cremas para aportar un extra de energía.
Si estás haciendo esta receta porque quieres incorporar el lino o la chía a tu dieta, también te recomendaríamos que barajases otras alternativas como el pudin de chía, es muy fácil de hacer y permite aprovechar todos los nutrientes dentro de estas semillas.
El cocinado del lino no repercute negativamente en su asimilación de nutrientes, sino todo lo contrario, es dentro de la semilla donde podemos acceder a los ácidos grasos omega-3 que si no fuese de otro modo acabaríamos expulsando sin una correcta absorción.
Por ese motivo solemos recomendar triturar las semillas de lino, o en todo caso dejarlas en remojo. En el caso de un horneado como el del pan parte de ese omega-3 es posible que se destruya, pero igualmente va a ser una buena contribución.
Podrán analizar el historial de tu dieta y así identificar potenciales sospechosos dentro de tu alimentación. Es muy frecuente, el tener que hacer varias semanas de cribado y de eliminación parcial de alimentos para conocer exactamente cuál es el que nos está dando problemas.
A las personas se nos da muy mal identificar qué alimentos nos sientan mal porque en nuestra dieta mezclamos muchísimos productos diferentes, técnicas de cocción, momentos...
Para unas personas pueden ser gases, y para otros malestares digestivos. Podríamos hablar de retención de líquidos o edemas, e incluso de alguna intolerancia o alergia que podamos estar sufriendo.