El 13 de junio de 2021, murió don Raúl Carvajal, esperando justicia sobre el caso de su hijo soldado, que habría sido asesinado por negarse a cometer falsos positivos.
El perfil de quien vota por Abelardo*
Hay algo que he observado en muchas de las personas que conozco que hoy apoyan a Abelardo y es un rasgo que se repite: una notable falta de empatía hacia el prójimo. No es odio declarado en todos los casos, pero sí una indiferencia fría ante el dolor ajeno.
No necesariamente son ricos. De hecho, la mayoría no lo son. Curiosamente, muchos de estos votantes pertenecen a esa “nueva derecha” cuyos padres fueron campesinos, obreros, maestros o empleados que hicieron enormes sacrificios para que sus hijos estudiaran y tuvieran mejores oportunidades. Sin embargo, en algún punto del camino dejaron de verse como parte de una clase trabajadora que aún lucha por salir adelante y empezaron a identificarse con los intereses de quienes están mucho más arriba en la escala económica.
Muchos tienen pequeños negocios o emprendimientos, pero hablan como grandes empresarios, casi como voceros de la ANDI o Fenalco. Sin embargo, todavía pagan las cuotas del crédito que les permitió montar el negocio o siguen contando con el apoyo de unos padres que financiaron sus estudios, respaldaron sus préstamos o continúan ayudándolos con parte de sus cargas económicas. No hay nada malo en eso. Lo curioso es cómo algunos olvidan tan rápido de dónde vienen.
Por eso cualquier política pública dirigida a los sectores más vulnerables les parece sospechosa. Los subsidios, las ayudas sociales, la educación pública fortalecida o las reformas para corregir desigualdades suelen olerles a comunismo. Hablan de los pobres como si fueran responsables individuales de su situación, como si la pobreza fuera simplemente el resultado de la pereza o de malas decisiones. Para ellos, los pobres quieren todo regalado, son flojos y, en el fondo, son pobres porque quieren. Se resisten a que el Estado intervenga porque “nos van a quebrar”.
También me llama la atención la contradicción de ciertos sectores profundamente religiosos. Hablan constantemente de Dios, de valores cristianos, de la familia y del prójimo. Pero cuando la conversación gira hacia la desigualdad, la exclusión o la necesidad de construir oportunidades para quienes menos tienen, la compasión parece desaparecer. El pobre deja de ser un hermano y se convierte en una amenaza.
Y quizás ahí está una de las claves del fenómeno. El miedo. Miedo a perder lo poco o mucho que se ha conseguido. Miedo a que otros asciendan. Miedo a los cambios. Miedo a quienes son distintos. Por eso resulta tan atractivo un discurso que identifica enemigos por todas partes: el pobre, el estudiante que protesta, el líder social, el indígena, el sindicalista, el activista, el que piensa diferente. Porque las reformas significan entregar “lo mío” a los pobres, y los pobres, en su lógica, son el enemigo. Quien defienda subsidios o cambios estructurales, automáticamente es guerrillero y hay que destriparlo.
Y tal vez eso explique que lo más llamativo de quienes anuncian su voto por Abelardo es su agresividad. Odian abiertamente la paz y promueven, con gusto, la guerra con los hijos de los demás. Ven al pobre como amenaza permanente a sus bienes, al estudiante que protesta como vándalo, y al líder social como alguien a quien hay que darle bolillo. El pobre, el indígena, el negro, el gay, el que pide reforma o diálogo… todo eso les molesta.
Abelardo no creó esos sentimientos. Lo que hizo fue expresar en voz alta lo que ellos no se atreven a decir en público, pero sienten en privado o que preferían callar. Por eso conecta tan bien con una parte de la sociedad que ve la solidaridad como una amenaza, la protesta como un delito y el diálogo como una señal de debilidad.
Tal vez por eso el debate de fondo no es sobre un candidato. Es sobre qué clase de sociedad queremos ser: una que mira hacia abajo con desprecio o una que entiende que la dignidad de los demás también determina la nuestra.
*Texto de Adrián González
🚨 DENUNCIAN QUE MODELO DE ABELARDO PRECARIZARÁ A MÉDICOS
El creador de contenido Andrés Salcedo lanzó una dura crítica contra la candidatura presidencial de Abelardo De la Espriella, advirtiendo a los trabajadores de la salud sobre los riesgos de su agenda económica. A través de un video, Salcedo desglosó fragmentos donde la campaña del candidato propone una "flexibilidad laboral" basada en la contratación por horas y proyectos. Según el analista, esta visión contradice las promesas de estabilidad y dignificación del sector, donde actualmente el 80% del personal sufre de precarización laboral.
Salcedo enfatizó que el modelo por horas profundiza los problemas de los contratos por OPS, dejando a los profesionales sin derecho a vacaciones, primas, cesantías ni incapacidades médicas. "Votar por esta candidatura es abrirle la puerta a que empeoren las condiciones", advirtió, señalando que la verdadera receta de esa campaña es recortar derechos laborales a costa del talento humano en salud.
#EleccionesColombia #SaludEnColombia #AbelardoDeLaEspriella
Yoly y Milena: Dos angelitas que pueden ahora descansar en paz porque su asesino, el paramilitar Santiago Uribe Vélez ha sido condenado a 28 años de prisión.
#Actualidad I El Juzgado 129 Penal Municipal de Bogotá ordenó al candidato presidencial Abelardo de la Espriella retractarse y ofrecer disculpas públicas en un plazo de 48 horas.
La decisión se tomó al considerar que sus expresiones habrían vulnerado los derechos de las mujeres a la igualdad, la dignidad y la no discriminación.
El fallo se origina tras una entrevista en la que, según el expediente, instó a una periodista a observar una fotografía de carácter íntimo con la que afirmó haber obtenido apoyo del electorado femenino.