Caerle a coñazos a una mujer no es un simple pecado, es un delito. Hay pecados que llevan a prisión.
Darle un golpe a un hombre que no lo está esperando es un acto de cobardía. No fue una pelea o un altercado. Vásquez suelta un golpe que sorprende porque fue una situación de juego que no se resuelve así.
Hemos vendido muy poco de nuestro chocolate en Venezuela. Lo fabricamos aquí, en el Táchira, Por extraño que parezca, muy dificil venderlo aqui, por lo que nos toca sacarlo del pais.
Lamentablemente, la cuna del mejor cacao del mundo prefiere consumir barras de chocolate importadas de Turquía o China; las mismas que se ven en tiendas como Traki. Así de simple.
En el Táchira, de cada 15 barras de chocolate que se consumen, 14 provienen del contrabando colombiano, y precisamente de la oferta de menor calidad de ese país. Resulta imposible competir en un mercado tan desleal que premia e impulsa el contrabando.
Es comprensible que estas barras importadas sean más económicas que el chocolate venezolano. Lo que muchos ignoran es que en esos países utilizan proporciones mínimas de cacao —o ninguna— y las sustituyen por un exceso de aditivos químicos. El empaque y la presentación resultan deslumbrantes, pero el contenido deja muchísimo que desear.
No se puede comparar un Ferrari con un Aveo. Tenlo por seguro: hasta el chocolate venezolano más modesto es mil veces superior a esas opciones. ¿Realmente prefieres consumir azúcar y grasa antes que auténtico cacao venezolano?
Si estuviera en mis manos, por estrictas razones de control sanitario y calidad, no permitiría la entrada de esos productos a la cuna del mejor cacao del mundo. Así de claro.