Si hay un político que no debería escandalizarse porque lo llamen tigüere, es Alfredo Pacheco.
En la cultura dominicana, un tigüere no es, por definición, un delincuente. Es una persona habilidosa. Alguien que sabe moverse donde otros se paralizan, que entiende el juego antes que los demás y que encuentra la manera de alcanzar su objetivo.
Entonces, ¿qué fue el Pachecazo sino la máxima expresión de esa habilidad?
En 2003, Hipólito Mejía había bajado una línea política clara. Rafaela Lila Alburquerque debía continuar presidiendo la Cámara de Diputados. El Presidente tenía el poder, el partido y la estructura. En teoría, nadie debía alterar ese desenlace. Pero Alfredo Pacheco hizo precisamente eso. Mientras la atención estaba en el poder presidencial, él construyó otra mayoría, convenció diputados, consiguió respaldos más allá de la línea oficial y terminó derrotando la voluntad política del propio Presidente de la República.
Aquella jugada fue tan extraordinaria que la historia dejó de llamarla una simple elección y comenzó a llamarla el Pachecazo.
Por eso sorprende que ahora Alfredo Pacheco pretenda que la palabra tigüere, utilizada por El Piro, constituya automáticamente una ofensa. Si alguien logró romper la línea de un presidente de su propio partido, reorganizar el tablero y salir victorioso, fue precisamente Alfredo Pacheco. Eso no demuestra que sea un delincuente. Demuestra que, para bien o para mal, es un político extraordinariamente habilidoso. En buen dominicano, un tiguerazo.
URGENT! For any country where (from Italy to Thailand or Brazil) possible war criminals go on holiday and R&R. 🇮🇱 soldiers must be investigated, evidence assessed, and responsibility determined through DUE PROCESS.
This is not incitement to commit violence. It is accountability.