En la escritura una palabra lleva a la siguiente y palabra a palabra se construye un espíritu nuevo. Colocar las palabras para reconstruir el camino, abrir los ojos y mirar la transparencia del aire, lograr que las palabras sean el camino y señalen también el retorno. A escribir!
Amanece.
El alma húmeda de la madrugada
tamiza un sol que intenta llenarlo todo.
Ruborizado el río,
bebiendo las albas del cielo,
encielado.
[Mis manos navegan aún en tu piel
imaginada,
mientras ciego bien los ojos
para que la luz no te deshaga…]
Al alba, la bruma rumorea en la lejanía,
bebe la primavera del río,
la luz charla con los árboles verdeándolos.
La mesera de los ojos de mar
va soñándolo todo,
incluso me sueña a mí soñándola a ella.
Qué sería de nosotros, se pregunta mi café,
si un día ella no nos amaneciera…
@Monblanfer Equilibrio, puro clasicismo, conexión entre el arte romano/románico.
Tres portadas iguales, (a juzgar de los restos que pueden verse desde la techumbre) de las cuales solo se conserva la del mediodía.
Ni siquiera toda el agua del mundo podrá apagar jamás el ardiente amor que siento por el agua.
Soy, como dice @joaquinaraujo , solo agua que piensa, agua que ama y siente, agua puesta en pie, agua perdidamente enamorada del agua...
¡Ni más ni menos!
Te esperare despierto
con una sonrisa en los labios
y la mirada febril
de quien espera en vano
y, aun así, no desespera
viviendo de prestado
aguardando el momento
que se intuye y no llega.