Que tan enfermos mentales tienen que estar qué no pueden ver pasar ni a un padre de familia con su camiseta de Barcelona o si iba alguien en un vehículo le lanzaban piedras.
Creer que porque juega Emelec en el Capwell, el sur se convierte automáticamente en una zona de guerra donde nadie más en la ciudad tiene derecho a vestirse como le dé la gana.
La calle es de todos, no de un grupo de desadaptados disfrazados de hinchas.