Racing fue protagonista todo el año: campeón vs Botafogo, semifinalista de Libertadores, cuartos de CA y jugó la final del torneo
Borró a Boca y a River y pasó a ser el club más odiado, buen síntoma
Hoy es bronca y dolor, mañana será todo alegría
A seguir así Academia 💙🤍
LUNES DE CATARSIS PERSONAL
Yo no me olvido de Botafogo (aunque le quieran bajar el precio).
No me olvido de la pirueta de Maravilla con Fortaleza. No me olvido de borrar a Vélez con el torazo en rodeo ajeno, de viajar a Uruguay y ver el encierro de la gente después de nueve horas de estar metidos adentro de la cancha, en el medio del campo.
No me olvido de sentir el Buquebus que se movía literalmente por el aliento.
No me olvido del gol de Pardo y esa locura. De la vuelta uruguaya en silencio.
En Rosario nos ganó River, pero puteamos como nunca a Salas y descubrimos que Acuña era un sorete peor.
Fuimos al Maracaná, nos metieron un gol de carambola que definió la serie, pero estuvimos a la altura contra el campeón, con un recibimiento en el Cilindro que dio la vuelta al mundo. La jugada de Vietto que no fue la vi mil veces.
Llegó la revancha con River y la descarga fue total. Estuve 4 dias son voz. Se movió Avellaneda con el gol de Martirena y se generó un aire de final, aunque estabamos en octavos. Pero era un aire de poder. Este equipo puede. Costas lo había vuelto a hacer. Y empezó a crecer, como una enredadera en la pared, la ilusión del campeonato.
Tigre magnificó la figura de Cambeses y fuimos a la Bombonera para asisitir a la resurrección de nuestro Jesús. El silencio atroz estuvo esta vez en la Boca a causa de Racing.
Acá hago un parate. Porque no solo hay que mirar solo hacia adentro.
Observar alrededor termina de ubicarte.
Y el terror, por mérito de Racing, sacudió las entrañas de Independiente. El año de Independiente fue inversamente proporcional al de Racing.
Vivieron 365 dias pendientes de nosotros. Sus tristezas y sus alegrías fueron a causa nuestra. Y la vida, en pleno diciembre, cuando creían que ya había pasado lo peor y hacían la fila en Plaza Mayor para comprar el pan dulce, los ponía en la situación de elegir entre Racing campeón o quedar afuera de todas las copas. ¿Entienden eso?
Me tomo un respiro y sigo.
Independiente arrancó en febrero viendo a Racing campeón, llegó a la semi del Apertura y perdió con Huracán, de local. En la copa estaban agrandados, hablaban de mística. Grindetti salió a dar una caminata por el estadio previo a los chilenos y dijo que “estaba todo hermoso”. Les tiraron inodoros desde la tribuna. Su propia dirigencia los entregó, la Conmebol los eliminó por inútiles y recibieron una sanción que aún no podrán pagar.
Llegó el Clausura, no le ganaron a nadie y ni entraron entre los 8. Vacaciones anticipadas.
Vuelvo a Racing.
La movilización a Santiago fue descomunal. Nuevamente nos encontrábamos a fin de año, en una final y en una sede agobiante por el calor. En media hora se agotaron las entradas, la gente buscó distintos puntos del norte del país para al menos acercarse y después llegar en remis o auto alquilado.
La gente siempre estuvo a la altura: se bancó el hacinamiento, el calor, el mal transporte, la falta de hoteleria, la mafia de Toviggino. Quemó ahorros, se metió en deudas, desgastó el físico y puso la cara siempre. Racing fue local en Santiago del Estero.
Toda la energía canalizada en la semi perdida con Flamengo se volcó a esta final con Estudiantes.
Por eso el dolor es mas grande.
Pero hubo muchos indicios de que no era esta. El foul de Rojas, Carrillo cabeceando de espadas, la jugada de Toto Fernández (tocala al medio querido), el penal que se le escurre a Cambeces. No era esta.
Estudiantes es un equipo muy similar a Racing. Y si querés ser campeón a veces les tenés que ganar a todos. Ojo, a veces no, es quien te toca. Pero Racing tuvo que eliminar a River, Boca y a Estudiantes, sus tres principales rivales en este último tiempo. Llegó hasta donde pudo, peleando todo, con un Maravilla que mereció quedar en los libros de la historia como el autor de ese gol fuera de serie que te llevaba a la cima. Pero no.
Por otro lado el plantel evidenció, en todo momento, la falta de recambio. Pero esa es otra discusión, porque Racing estaba en la final. Racing. No los 100 palos de River, no Boca y su única competencia, no Independiente o el campeón de Di Maria y el escritorio.
Habrá otra historia a partir de ahora. Una nueva historia de resiliencia. Y debe ser con Costas, no tengo dudas. Como hincha, socio y periodista partidario, prefiero hacer mis criticas cuando el equipo juega mal, pero sentirme representado EN TODO MOMENTO. Con Costas, damos por sentado cosas que no abundan: las prioridades, el amor, el pensamiento y las acciones del DT son todas a favor de Racing. Su imagen es la imagen de Racing. La envidia de todos los clubes, el sentido de pertenencia.
Con este equipo me abracé incontables veces con mi papá, con mi hermano y mi sobrino, y eso no se olvida. Esas pequeñas cosas son lo mas cercano a la gloria.
Costas debe seguir y Milito deberá armar un nuevo equipo a la altura del DT y de Racing. Basta de falopa, basta de apuestas. Afinen la puntería. Habrá que barajar y dar de nuevo, porque cambiaron todos los objetivos. Pero no hay que minimizar nada, recuerden que hay otros que solo jugarán los fines de semana.
Racing es enorme, y aunque este año no terminó como hubiéramos querido, quedó bien claro que con Racing no se jode.
Porque podemos perder un partido, sí, pero estamos más juntos que nunca.
El que se quiera bajar del barco o seguir enojado por el mercado de pases es bienvenido a hacerlo. Yo? para adelante con los que toque jugar, que estamos donde toda la vida quisimos estar
DALE RACING