No los vimos cuando Petro subió la gasolina, ni con los escándalos de corrupción del gobierno Petro, ni con los escándalos de abuso en el gobierno Petro, ni con la escasez de medicamentos, ni con el asesinato de periodistas, ni con el aumento de masacres.
@brocoli_conflow Intervienen organizaciones de todo el mundo dispuestas a ayudar. La idea de no hay nadie es parte de mantener todo como está. Hay que sacarlos a todos.
Ver banderas del M-19 frente a la Corte Suprema de Justicia es doloroso y estremecedor. Solo trae recuerdos de sangre y muerte.
Recordemos que siendo un grupo terrorista, entonces, el M-19 se tomó el Palacio de Justicia y muchos magistrados fueron asesinados, en total hubo 94 víctimas mortales. Todos los que pudieron sobrevivir también fueron víctimas.
¿Qué le quieren decir hoy a la Corte?
¿Qué les quieren decir a los magistrados? Una ofensa, una afrenta, una amenaza y una presión inaceptable.
Señores magistrados hoy millones de colombianos estamos con ustedes y con lo que representan, la majestad de la justicia.
Colombia no permitirá otro HOLOCAUSTO.
En 2006, cuando la revista Forbes le calculó al esperpento de Fidel Castro una fortuna de 900 millones de dólares, allá fue él a la televisión como Pedro por su casa a enseñar la lista de los reyes, las reinas y los dictadores. Cínicamente, dijo que él solo recibía 750 pesos mensuales. Hay que ser mezquino, hipócrita y demagogo, y ver a la gente como estúpida, para afirmar que él podría vivir con esa mísera cantidad.
En la década del 60, para escapar a todo tipo de fiscalización y control, este creó la llamada Reserva del Comandante, que manejaba a su discreción y antojo.
Durante años, el castrismo realizó ventas internacionales de activos y fundó empresas fantasmas en Panamá. Además, revendía el petróleo soviético del 70 y el 80, el venezolano de finales de los 90 y condujo transacciones turbias con diamantes y marfil de Angola.
De acuerdo con Jhon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, ex jefe de seguridad de Pablo Escobar y narcotraficante connotado, «los cubanos recibían 2000 dólares por cada kilo de droga transportada y 200 dólares por cada kilo custodiado».
Oyendo a los representantes que lideraron la aprobación de la #ReformaALaSalud confirmamos lo que sabíamos, No Tienen Idea De Lo que Aprobaron, No Tienen Idea De Cómo Será La Operación del Sistema, No Saben Cómo Será la Transición del Sistema, No Tienen Idea Cuánto Vale la Reforma.
Es decir están lanzando a Colombia a una crisis en el sistema de salud sin precedentes en forma totalmente irresponsable. quizás solo por seguir una ideología o por intereses políticos y quizás económicos.
Hoy celebran el triunfo de una estrategia legislativa opaca que enviaría a Colombia a una situación en la cual la salud de todos nosotros dependerá de un sistema improvisado, político, susceptible a inmensa corrupción y totalmente inoperante
Según algunos investigadores, al engendro maligno le cambiaron el nombre. Oficialmente, era Fidel Alejandro. Pero quienes han urgado en sus documentos de nacimiento, debido a su condición original de hijo ilegítimo después regularizado, aseguran que tuvo otros nombres.
La brasileña Claudia Furiati fue la primera en documentar el asunto. En Fidel Castro: la historia me absolverá (2003) asegura que el acta de bautismo de 1935 lo registra como Fidel Hipólito Ruz González, que aparece como Fidel Casiano Ruz González en un certificado de 1938 y que, en 1943, cuando fue finalmente reconocido, se le asigna el nombre por el que se lo conoció hasta el final de sus días: Fidel Alejandro Castro Ruz.
La tesis es que aprovechó esta última oportunidad para adoptar el nombre de uno de sus héroes históricos: Alejandro Magno.
Sobre el asunto, el esperpento de Fidel Castro solo le asomó a Ignacio Ramonet lo siguiente en Biografía a dos voces: «El 13 de agosto (su cumpleaños) es el día de San Hipólito Casiano, pero me dieron el nombre de Fidel por el hombre que iba a ser mi padrino».
En realidad, no nació en 1926, sino en 1927, como se ha demostrado y él mismo aceptó tácitamente en una entrevista con Barbara Walters en 1977 («de las dos fechas —1926 y 1927—, me quedo con la peor» —es decir, 1926— le dijo a la periodista norteamericana cuando le preguntó sobre el tema). Sus propias hermanas, Juana y Emma, así lo afirmaron en la entrevista que les realizaron en El Diario, en Nueva York, en abril de 1957. Más tarde, en enero de 1959, la propia madre, Doña Lina Ruz, y su hermana mayor, Ángela, reiteraron la fecha, que es la aceptada por Gerardo Rodríguez Morejón y la cual documenta luego Brian Latell en su libro Después de Fidel (1ª Edición: New York, Palgrave MacMillan, 2005. 1ª en español: Bogotá, Editorial Norma, 2006). Así pues, con el testimonio expreso y definitivo de su propia madre, no puede subsistir ninguna duda razonable de que, en efecto, Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1927.
Y con el nombre de Fidel “Alejandro”, en realidad “nació” el 11 de diciembre de 1943, cuando el Dr. Armando Ramírez Sigas, juez del Registro Civil Municipal del Ayuntamiento de Cueto, cerca de Birán, legalizó el acta de inscripción donde el padre, Don Ángel, reconocía finalmente como su hijo al joven que ya contaba entonces 17 años.
Te preguntarás: ¿qué diferencia puede haber entre una y otra fecha? Mucha: cuando irrumpe en La Habana el 8 de enero de 1959, la mayor parte de la prensa insistió en “los 33” años que tenía Castro (en realidad, 32 cumplidos, si aceptamos la falsa fecha de 1926, y con absoluta certeza solo 31 años) en explícito paralelo bíblico con Jesús de Nazaret. Esta similitud fue aprovechada, entre otros, por el entonces aún cercano y activo Carlos Franqui, en su Libro de los Doce, pero no fue el único. Blancas palomas amaestradas posadas en el hombro, imágenes aureoladas y frases altisonantes como las de José Pardo Llada contribuyeron para crear un nimbo ultraterrenal alrededor de la figura del caudillo triunfante.
Esta “confusión” con su fecha de nacimiento la comparte con otro personaje detestable muy afín: Ernesto Guevara de la Serna, quien realmente nació —por la propia declaración de los padres— el 14 de mayo, y no un mes después, como se sigue afirmando oficialmente para formar el útil paralelo con Antonio Maceo Grajales. Por otra parte, su lugar de nacimiento también está alterado. Estos dos hombres tienen, además, una juventud violenta y agresiva, así como cuestionables hábitos de higiene personal, según múltiples testimonios de amigos muy cercanos. Los compañeros adolescentes de Castro lo conocían como “Bola de churre” y “El Loco”, y los de Guevara lo llamaban “El Chancho” (cerdo) y “El Fúser” (por “El Furibundo Serna”). Resultaron muy similares en otros aspectos, pues también padecían una irrefrenable pasión en común (el odio une más que el amor): la visceral animadversión, absoluta e invencible, contra los Estados Unidos de América. Digamos que estaban hechos el uno para el otro. Ambos fueron concebidos fuera del matrimonio legal. En el caso de Guevara, los padres lo solucionaron casándose de inmediato y alterando la fecha oficial de nacimiento, y en el de Castro, con un arreglo muy posterior.
Así pues, al morir, NO TENÍA 90 años, como tanto se dijo, publicó y celebró, sino 89. Quizás el repetitivo festejo nacional que se realizó al respecto fue porque la cúpula del poder en el régimen cubano sabía bien que no llegaría a la fecha ansiada.
Cualquiera que sea la versión, para los cubanos que lo padecieron, para los que lo sufrieron y todavía lo odian, con razón, este tipejo siempre será el hijo de puta más grande del hemisferio occidental y, posiblemente, de todo el mundo. Una nación entera hundida bajo su mandato.
EL DESTIERRO DE CELIA CRUZ - Nacida el 21 de octubre de 1925, contó en sus memorias que "durante los primeros meses de 1959, tratamos de seguir con nuestras vidas, como siempre, pero era imposible. Esos meses siguientes fueron de terribles angustias". Abro hilo.
La dictadura de Cuba patrocina terroristas y los ha patrocinado siempre. Así fue con el terrorismo del M-19, FARC, ELN, entre otros.
Muchos se presentan como defensores de la vida, pero son serviles ante la opresión y la barbarie de los Castro y sus herederos.
Desde Cuba planearon y ejecutaron el atentado de la Escuela General Santander; la justicia colombiana procesó a los cabecillas que dieron la orden.
Defender la Legalidad no es ideología, como tampoco lo fue extraditar a los narcoterroristas del ELN requeridos por los EE.UU.