Cuando la decisión es irreversible y la evidencia es ambigua, la pregunta correcta no es “¿qué pasó exactamente?” sino “¿cuál de los dos errores posibles genera menos daño?”. El VAR no resuelve eso, el criterio humano al aplicarlo si.
Propongo un criterio para las jugadas dudosas del fútbol moderno: ante la duda, el árbitro debería elegir la decisión menos dañosa para el partido y para quienes lo juegan. Suena obvio, pero ayer en Portugal-Croacia se aplicó exactamente el criterio contrario.
La segunda jugada es todavía más interesante. Si el árbitro convalidaba el gol, lo peor que sucedía era que ambos equipos iban al alargue con las mismas chances, y el partido seguía abierto. Anularlo era sentenciar el resultado a favor de Portugal, que fue exactamente lo que pasó
Muy buen resumen, Lalo. El reparo de Harari sobre que a una Inteligencia Artificial no se la puede meter presa supone que el freno penal es lo único que sostiene el sistema de una sociedad y eso no es así. Los delitos siguen siendo la excepción y no la norma de funcionamiento de una comunidad.
Y como la responsabilidad patrimonial va a existir igual, una IA con personalidad jurídica y patrimonio va a poder resarcir el daño.
A eso se agrega algo que ningún actor humano permite, y es que a la IA se la puede diseñar con límites infranqueables en su programación.
En el fondo, los reparos de Harari son los mismos que se opusieron a cada innovación disruptiva de la historia, siempre extrapolando catástrofes desde el presente, y siempre terminaron equivocándose.
Una IA con personalidad jurídica que quiera contratar tendrá enfrente una contraparte. Esa contraparte tiene que hacer su tarea. No podemos blindar al ser humano de los riesgos de decidir sin entender qué decide ni con quién se vincula.
El gobierno argentino envió al Congreso un proyecto de reforma de la Ley de Sociedades Comerciales. Yuval Harari publicó una nota cuestionándolo en el Financial Times. Sus reparos son, en su mayoría, los mismos que se plantearon ante cada innovación disruptiva de la historia.
El miedo al futuro genera que siempre se tienda a regular para la excepción. Si la conducta dañina fuera la generalidad, prácticamente nos habríamos extinguido. Seguir regulando así limita profundamente lo que es la norma: la conducta cooperadora y mutuamente beneficiosa. No tiene porqué ser distinto en las relaciones entre humanos e IA.
El trabajo central muchas veces no es responder la pregunta. Es examinarla, ver cómo se formuló el marco, qué asume, y qué queda invisible ahí dentro. Revisar cómo se pregunta es encontrar modos mas poderosos y enriquecedores de preguntar. Y preguntar bien, es decidir mejor.
Hace poco participé de un encuentro buenísimo. Con una interesante pregunta disparadora: "¿Cómo perseguimos la excelencia manteniendo el equilibrio?". Parece razonable. Pero, sin darnos cuenta, en la pregunta ya se tomaron decisiones antes de que empezáramos a pensar.
¿Cuántas discusiones terminaron sin llegar a nada porque la pregunta que las organizaba era la equivocada? ¿Cuántas diferencias de opinión se crearon solo por no preguntar mejor?