Si vuelve el peronismo en 2027 inmediatamente se abre la empresa que cerró y te dejó sin laburo entonces te llama de nuevo. Y a vos, ese negocio que no te deja dormir porque no vendes nada, como si fuera un milagro comienza a llenarse de gente, porque el desempleado recobró su laburo. La rueda comienza a girar y con apenas algunos controles, la comida vuelve a estar presente en tu mesa, la felicidad vuelve a caminar por las calles, las peluquerías se llenan, la espantosa ropa que ahora llega de china por dos mango que jamás te quedó bien, comienza a frenarse y resurge la maravillosa industria nacional, mano de obra de calidad que ya podes comprar porque esta vez si tu nuevo sueldo le gana a la inflación.
No es un sueño, es lo que va a suceder si realmente te comprometes a luchar por la vuelta, la llegada de un gobierno nacional y popular. Ese que te llena de orgullo cuando se para frente al mundo, ese que soñó tu abuelo mientras araba la tierra, esa que ilusionó a tu abuela mientras cosía botones para una fábrica.
Vamos juntos sin miedo, a discutir en las reuniones, a no callarse gente, porque el futuro que queremos está ahi cerca. Por los pibes que hoy comen de la basura, por los abuelos que se tiran en la vía, por nuestros hijos que necesitan de nosotros mas que nunca, porque nos iremos, ya hicimos casi todo, solo nos falta un batalla más, quizás la última que la vida no dé, pongamos el corazón y la memoria en nuestra boca y disparemos a quién será necesario convencer.
Viva la patria, viva Perón.
Nunca les importó las Universidades, nunca les importó el Garraham, ni los jubilados, como tampoco la ley de tierras. Sólo les importa voltear un gobierno, está en su ADN.
Una vez más me encuentro en las antípodas del pensamiento de @luisnovaresio que habla de crueldad por querer derogar la Ley 25.542. Me pregunto si Luis habrá leído lo que dice la ley. Me imagino que no, porque la ley que proponemos derogar solo prohíbe que se ofrezcan descuentos sobre los libros. Sí…, lo que leíste (y no es un fake): en Argentina existe una ley no te permite vender libros baratos, te obliga a venderlos a un precio uniforme en todo el país. Me contaba un librero amigo que en la última feria del libro quería vender las Crónicas de Narnia a 40.000 pesos, y que blandiendo esta ley lo obligaron a subirlo a 99.000 por ser el único precio admitido.
Me pregunto en que planeta de que universo, podría uno oponerse a que los libros lleguen más baratos a los consumidores. Me pregunto cómo puede ser que alguien piense que se defiende la cultura con libros caros e inaccesibles. Crueldad es, a nuestro entender, emitir leyes que perjudican al consumidor. Y para quienes amamos la lectura en todas sus formas una ley que encarece los libros nos parece un pecado capital.
¿De donde surge entonces esta diferente visión de quienes queremos que la cultura se difunda y llegue a todos en total libertad? Nosotros queremos eso y voy a asumir que Novaresio también. Pero la diferencia de visiones radica en donde se pone la centralidad. El presidente @JMilei pone la centralidad siempre en el individuo y su libertad. Desde esa perspectiva derogar esta ley es una obviedad, por el sencillo motivo que permitirá el acceso a libros más baratos. Novaresio no se interpela sobre el acceso a la cultura del individuo, de las familias, de los niños y adultos, es decir en proteger y facilitar el acceso a la lectura, sino que defiende la renta de un eslabón del negocio. Digo renta, porque obviamente hoy el sistema les ahorra la molestia de competir, cuando la competencia simplemente los obligaría a ofrecer más productos y a mejores precios. De hecho, no se entiende porque Novaresio piensa que eso los haría desaparecer. Simplemente tendrían que competir como hacen muchas otras actividades. Y ni siquiera está en juego la bibliodiversidad, que hoy en día se garantiza por canales electrónicos.
En definitiva, la discrepancia es profundamente cultural. Es la diferencia entre quienes defienden a un sistema y los intereses de ese sistema, o de quienes defendemos y protegemos al individuo. Es la diferencia entre defender un negocio protegido por una ley, o pensar en la gente. La ley que el presidente @JMilei está por mandar al Congreso promete este debate en varios frentes: farmacéuticos que defienden su negocio versus un presidente que defiende el acceso a la salud, corredores inmobiliarios que cuidan su quinta, versus reducir el costo de las transacciones inmobiliarias, un esquema por el que nos quedamos sin navegación vs. reducirle los costos de producción a nuestros productores. Esta ley promete este debate en múltiples frentes, porque ataca decenas de negocios que solo existen porque el poder autoritario del Estado empobreció a los argentinos para que esos negocios puedan existir. En el caso puntual que motiva esta reflexión es por la cultura y por la libertad que proponemos la derogación de la Ley 25.542. Quizás un día Luis repare en el ciudadano común, ese día seguramente coincidirá con nosotros. VLLC!
Últimamente miro la F1 como miro los partidos de Boca. Más por "lealtad" que por ganas.
Uno lo intenta, en algún momento se cree que algo va a cambiar y después nos comemos el muro de frente. Hasta me cansa venir a quejarme siempre de lo mismo sabiendo que no hay solución posible.
Habrá que esperar a 2027 o fingir que nos gusta como se pasan autos porque los otros se quedan sin batería...Descansa en paz Silverstone.
#F1 #BritishGP
@McDonalds_Ar Hice una compra por su app para retirar. No me dieron el pedido porque les figuraba retirado y tampoco se hicieron cargo ni me reintegraron el dinero.
Vamos a un (nuevo) ejemplo claro de desinformación de @LANACION, donde mezclan datos con opinión (errada).
Contexto: La Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía solicitaron a los diferentes Ministerios recorte de gasto del 2%.
En la Cancillería logramos recortar 2,28% del presupuesto con diferentes medidas de eficiencia en el gasto reduciendo partidas SIN AFECTAR el funcionamiento del Ministerio ni la política exterior.
El título de la nota indica lo contrario.
Un poco más de datos entonces:
El recorte presupuestario que “afecta” a las gestiones sobre Malvinas equivalen a 0,09% de la reducción propuesta y a realizar por Cancillería, o sea, un poco menos de USD10,000…
La reducción en limpieza y mantenimiento del Museo Malvinas es de $2 millones…
La conclusión, basada en datos y no opinión, es que la reducción en el programa Malvinas es proporcionalmente significativamente menor a la reducción de gastos realizada.
O sea, indica en todo caso una priorización en el programa Malvinas que es “afectada” por una MENOR reducción de gastos que en otras partidas de Cancillería.
Sigue el artículo luego tratando de inferir que la reducción de gastos implica dejar de pagar organismos internacionales cuando, ANTE EL REQUERIMIENTO DEL PERIODISTA, le dijimos expresamente que la “reducción no afecta los pagos pendientes de cuotas a organismos internacionales devengados durante el presente año que CUENTAN CON EL PRESUPUESTO NECESARIO” (adjunto copia del Whatsapp escrito por mí directamente, ver horario). Nada de esto fue incluido en el artículo en cuestión.
La libertad de expresión NO significa que pueden escribir cualquier cosa o que no podamos contestar, de hecho lo vamos a seguir haciendo para que la opinión pública se de cuenta lo que están haciendo.
Es muy evidente cuando siempre se equivocan para el mismo lado. Abrazo.
PD: mi agradecimiento al equipo administrativo y presupuestario de Cancillería que logra todos los días hacer un uso efectivo del presupuesto sin afectar nuestras funciones.
Hello Julia, sans aucune ironie, c'est top que tu prennes le temps de te renseigner. Mais le problème quand on lit Marx aujourd'hui, c'est qu'on prend pour acquis sa prémisse de départ, alors qu'elle a été démontée scientifiquement il y a plus de 150 ans.
Toute la pensée de Marx repose sur la théorie de la valeur-travail. L'idée que la valeur d'un bien vient de la quantité de travail nécessaire pour le produire. Si tu acceptes cette prémisse, alors oui, tout son raisonnement tient. Le capitaliste "vole" la plus-value du travailleur, l'exploitation est mathématique, la révolution est inévitable.
Sauf qu'en 1871, trois économistes (Menger en Autriche, Jevons en Angleterre, Walras en Suisse) découvrent indépendamment la même chose : la valeur n'est pas objective, elle est subjective et marginale.
Un verre d'eau dans le désert vaut une fortune. Le même verre à côté d'une rivière ne vaut rien. Le travail incorporé est identique. Donc le travail ne détermine pas la valeur. C'est le consommateur qui valorise un bien selon son utilité marginale dans un contexte donné.
Exemple concret : tu peux passer 1000 heures à tricoter un pull moche que personne ne veut. Selon Marx, ce pull a énormément de valeur (beaucoup de travail incorporé). Selon la réalité, il ne vaut rien. Parce que personne n'en veut.
À l'inverse, Bernard Arnault crée des milliards de valeur non pas parce qu'il "exploite" mais parce qu'il a su anticiper et organiser des désirs humains à grande échelle. La valeur est créée par la coordination, pas extraite par le vol.
Cette découverte (la révolution marginaliste) a invalidé tout l'édifice marxiste. Pas pour des raisons idéologiques, pour des raisons scientifiques. C'est pour ça que plus aucun département d'économie sérieux au monde n'enseigne Marx comme un cadre d'analyse valide. On l'enseigne en histoire de la pensée.
Maintenant, le truc important. Si ton intention en lisant Marx c'est d'aider les pauvres (c'est une intention noble), alors tu vas être surprise par ce qui suit.
Regarde les chiffres de la Banque mondiale. En 1820, 90% de l'humanité vivait dans l'extrême pauvreté. Aujourd'hui, moins de 9%. Cette chute historique ne s'est PAS produite dans les pays qui ont appliqué Marx. Elle s'est produite dans les pays qui ont libéralisé leur économie.
Chine post-1978, Vietnam post-1986, Inde post-1991, Pologne post-1989. À chaque fois qu'un pays libéralise, des centaines de millions de gens sortent de la pauvreté en une génération. À chaque fois qu'un pays applique Marx (URSS, Cambodge, Corée du Nord, Venezuela), c'est la famine et les goulags.
Ce n'est pas une opinion, c'est l'expérience la plus massive jamais menée en sciences sociales. Plusieurs milliards de cobayes humains, sur un siècle.
Donc paradoxalement, si tu aimes vraiment les pauvres, la position la plus cohérente n'est pas d'être marxiste. C'est d'être pour la liberté économique. Parce que c'est empiriquement la seule chose qui a jamais sorti massivement les gens de la misère.
Pour creuser, je te recommande trois lectures qui vont changer ta vision :
"La Loi" de Frédéric Bastiat (court, lumineux, gratuit en ligne)
"La Route de la Servitude" de Hayek
"Économie en une leçon" de Henry Hazlitt
Bonne lecture, et vraiment chapeau de chercher à comprendre plutôt que de rester dans tes certitudes. C'est rare.
El patrón es siempre el mismo:
El peronismo destruye todas las cajas para sostener una fantasía a base de controles de precios y subsidios.
Antes que estalle todo por los aires, entregan el gobierno a quien no tiene otra opción más que ajustar.
Luego, desde afuera, torpedean por las consecuencias del ajuste (que llegó por las cagadas que ellos hicieron): "Ah pero los precios, ah pero las tarifas, ah pero los sueldos!".
Es notable que a pesar de la repetición sistémica de esta situación, la mitad de los argentinos siguen cayendo en la discursiva de estos delincuentes.
Es una combinación letal de ignorancia y deformación ideológica. Argentina es una trampa mortal que sus propios habitantes rehúsan salir. No terminan nunca de salir del pozo, que se vuelven a meter.
Es el alcohólico que siempre abandona el tratamiento a la mitad, para luego estar peor.
Argentina solo sale con política económica y fiscal responsable, en el LARGO PLAZO. El problema? El "voto popular" en el corto plazo. Auto boicot permanente.
“Encuestadores detectan crisis de confianza en Milei”.
Vamos a traducir cómo funciona esto 👇
Primero: no es un dato.
Es una “opinión” envuelta en lenguaje técnico para parecer objetiva.
Segundo: no dicen “hay crisis”.
Dicen “detectan”.
Eso les permite insinuar sin demostrar.
Tercero: repiten la idea en distintos medios.
Así crean sensación de consenso.
Cuarto: después aparece el “debate”.
“¿Puede recuperarse?”
O sea: ya dieron por real algo que nunca probaron.
Quinto: si la realidad no confirma la crisis,
dicen que “todavía no impactó”.
Esto no es información.
Es construcción de clima.
Porque cuando no pueden bajar a un liderazgo con hechos, intentan desgastarlo con percepción.
Y ahí está el punto clave:
no están describiendo lo que pasa.
Están tratando de influir en lo que va a pasar.
No es una crisis de confianza.
Es un intento desesperado de instalarla.
Posta que no hay una que pese mas de 40 kilos y no salga a cantar en lenceria en el corpopalloza?
Como se las garcharon de parado a todas las millenial feministas, se pusieron el pañuelo verde, se dieron la vuelta y a fanear a la bulimica mas hegemonica posible. Las dejaron pintando bancos de rojo con pelos en las patas.
Es como en lo 90s, que se quejaban de las modelos 90 60 90 y la industria de la moda era por y para minas y putos.
Y bue, podia pasar.
Los impuestos no son el precio de la civilización. Son el costo de sostener a quienes no podrían financiarse en un mercado.
Cuando el Estado te quita el 30, el 40 o el +50% de tu ingreso, no te está pidiendo una contribución. Te está diciendo que más de la mitad de tu jornada laboral le pertenece. No hay contrato, no hay consentimiento, no hay posibilidad de rechazo.
Hay coacción respaldada por el aparato punitivo. En cualquier otro contexto, a eso se lo llama extorsión. Que lo administre una burocracia con edificios de mármol no le cambia la naturaleza.
Y el argumento de que recibís servicios a cambio se desarma solo. Si el intercambio fuera voluntario, no necesitarían amenazarte con multas, embargos y cárcel para cobrarlo. Nadie necesita amenazar al cliente de un supermercado para que pague lo que eligió llevar. La coacción es la confesión implícita de que lo que ofrecen no vale lo que cobran.
Pero el daño va más allá de lo ético. Cada peso que el Estado extrae es un peso sustraído al cálculo económico del individuo que lo generó. Ese individuo sabía en qué invertir, qué consumir, cuánto ahorrar, porque respondía a señales de precios y a su propia estructura de preferencias.
El funcionario que lo reasigna no tiene esa información ni tiene incentivo alguno para usarla bien, porque no es su dinero y no enfrenta pérdidas si lo dilapida.
El resultado es predecible y se repite en todos lados: obra pública sobrevaluada, programas sociales que cronifican la dependencia, transferencias a sectores que el mercado ya declaró inviables. No es mala administración. Es lo que ocurre estructuralmente cuando se reemplaza el cálculo económico por el cálculo político.
Argentina es un caso de manual. La presión fiscal combinada supera el 45% del PBI, y el resultado no es prosperidad sino fuga de capital, informalidad récord y una clase productiva que emigra o se achica.
Décadas de impuestos crecientes no produjeron mejor infraestructura, mejor educación ni mejor salud. Produjeron más Estado, más dependencia y menos creación de riqueza.
Desde que yo nací que Argentina está en decadencia (y antes también).
Lo que llaman política fiscal es un mecanismo de expropiación sistemática que transfiere recursos de quienes los generan a quienes administran su destrucción.
Ninguna alícuota lo justifica. Ningún fin declarado lo legitima. El ingreso es propiedad de quien lo produce, y toda apropiación forzosa es, por definición, un acto de violencia institucionalizada.
Durante años te chamuyaron con que eran el partido de los trabajadores.
Te lo repetían con bombos, con marchas, con esa mística medio setentista que ya parecía un museo viviente.
Y mientras tanto, conseguir laburo era cada vez más difícil.
Defendieron el “trabajo” tanto… que lo dejaron sin trabajo.
Hicieron del empleo una pieza de colección: sagrada, intocable, imposible.
Si eras pyme y querías contratar, sentías que estabas firmando una hipoteca emocional.
Si eras pibe y buscabas tu primer empleo, te encontrabas con la pared de siempre: “no toman”, “no pueden”, “no conviene”.
Pero eso sí: el discurso era heroico.
Cuidaron sindicatos.
Cuidaron estructuras.
Cuidaron cajas.
Al trabajador… lo dejaron librado a la informalidad.
Y ahora resulta que el que viene a tocar el sistema es Milei.
El “anti obrero”, el “ajustador”, el “liberal salvaje”.
Y es el primero en décadas que pone sobre la mesa algo básico: que haya más laburo real.
La reforma laboral no es contra el trabajador.
Es contra el negocio armado alrededor del trabajador.
Si contratar es más fácil, hay más empleo.
Si producir es posible, hay más dignidad.
No es poesía. Son incentivos.
Durante décadas te vendieron la épica del trabajo.
Hoy, por fin, alguien está intentando que trabajar sea posible.
Y esa ironía argentina es hermosa:
los que se decían dueños del laburo lo dejaron en terapia intensiva.
Y el que vino a romper privilegios lo quiere sacar del respirador.