Ojo a esto:
Un grupo de académicos de diversas universidades responden, uno por uno y con evidencia robusta, los argumentos expuestos por los sectores que se oponen a los impuestos saludables en Colombia. Resumen: sí funcionan. Este el documento. ¿Me ayudan a compartir? 👇
Respetado representante @Danielbricen, todo mi reconocimiento en su lucha contra la corrupción, pero total desacuerdo con sus argumentos en contra de los impuestos saludables.
Para denunciar la corrupción, Ud investiga con rigurosidad, sabe hacer preguntas, analiza, describe, contrasta evidencia.
Con la salud pública infiere, presume argumenta superficialmente y desconoce toda evidencia.
El impuesto saludable en Colombia rige apenas desde noviembre de 2023. Exigir hoy estudios nacionales que demuestren reducción de diabetes, infartos o mortalidad es confundir la falta de estudios nacionales con ausencia de efecto. El seguimiento que se requiere para observar esos desenlaces crónicos en salud es largo. Y sin embargo, ya existe evidencia creciente de varios países.
Ud está construyendo algo que se había perdido en la clase política, rigurosidad, procure que así sea en todas las áreas y no sea selectiva.
¡Golpe contundente al narcotráfico en Urabá!
En Turbo, nuestra Estación de Guardacostas capturó en flagrancia a cinco criminales —uno de nacionalidad hondureña— e incautó 4.022 paquetes de clorhidrato de cocaína ocultos en 126 bultos dentro de una embarcación.
Más de cuatro toneladas de cocaína que no llegarán a las calles. En la era del Tigre, el narcotráfico no tendrá tregua.
¡Firme por la Patria!
¡Que viva Cristo Rey!
(A.D.L.E) 🇨🇴 🐅
Vamos a explicar esto otra vez con la mayor paciencia posible, especialmente para quienes realmente están interesados en discutir la evidencia científica seriamente, con sus aportes y limitaciones (que toda evidencia las tiene)
A ver:
1. La evidencia internacional sobre el impacto de los impuestos saludables en la reducción del consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados es consistente y robusta. Partamos de eso. Y esto es particularmente relevante porque la segunda parte de la cadena causal (mayor consumo de estos productos → mayor riesgo de obesidad y otros eventos adversos en salud, o menor consumo menor riesgo) ya está ampliamente documentada hace décadas en estudios de cohortes.
Por eso, demostrar que una política reduce su consumo constituye ya evidencia de alto valor para Salud Pública, aun cuando no todos los estudios puedan observar aún directamente la secuencia causal completa hasta los desenlaces clínicos finales.
Más coquito:
Si yo sé que a (el impuesto) lleva a b (reducir consumo), y yo ya sabía mucho antes que b lleva c (reducción del riesgo en salud), es esperable que a impacte c (precisamente vía b).
Existe, entonces una fuerte plausibilidad biológica y epidemiológica de toda la cadena causal porque esa segunda parte de la cadena causal ya es bien conocida, incluso con más detalles al interior se conocen sus mecanismos.
La causalidad en Epidemiología no es algo sencillo.
2. Y sin embargo, ya la evidencia longitudinal que ya permite reconstruir la secuencia completa : impuesto → cambios en consumo → cambios en factores de riesgo → reducción de eventos en salud, también está comenzando a aparecer recientemente. Uno de los desenlaces en los que ya se han observado efectos es sobre el índice de masa corporal, que a su vez constituye un predictor importante de múltiples eventos en salud.
Varios hemos compartido previamente esos estudios.
Esta evidencia es necesariamente más reciente. Los estudios longitudinales (estudios de cohorte) requieren tiempo de seguimiento largos para estudiar isto, ya que, el periodo etiológico o de inducción entre una modificación de la exposición y la aparición o prevención de enfermedades crónicas puede extenderse durante años, e incluso décadas.
Pretender disponer inmediatamente de evidencia sobre desenlaces finales desconoce cómo se genera la evidencia epidemiológica de enfermedades crónicas.
3. Por supuesto que Colombia debe producir su propia evidencia y evaluar rigurosamente los impactos de estas medidas. Esa evaluación es necesaria y debe hacerse (ese fue el llamado que hace @asocepic (ver segundo post) y del @ColegioMedicoCo)
Pero los resultados de estos estudios, particularmente sobre desenlaces crónicos, tomarán años por las mismas razones expuestas anteriormente.
Muchas decisiones de Salud Pública se adoptan y se mantienen inicialmente con base en evidencia internacional sólida, precisamente porque esperar décadas para disponer de evidencia local sobre toda la cadena causal puede significar posponer intervenciones potencialmente beneficiosas. Esto no reemplaza la evaluación nacional, la hace indispensable como siguiente paso. Esa evaluación requiere una inversión importante y debe hacerse con rigor.
4. Finalmente, nadie debería plantear que los impuestos saludables son una intervención aislada o suficiente. Deben formar parte de un paquete mucho más amplio de políticas de Salud Pública.
También debe evaluarse cómo funciona en un contexto dado.
Hay más medidas, pero tampoco puede sobreestimarse el papel de lo meramente “educativo”, como si las elecciones alimentarias de la gente ocurrieran en el vacío. Una política seria contra la obesidad debe actuar sobre los determinantes estructurales de una sociedad obesogénica: precios, disponibilidad, publicidad, entornos alimentarios y demás condiciones que moldean las decisiones individuales.
Ver comunicado de @asocepic en segundo post.
¿Tienen dudas?
Consulten a las sociedades científicas.
Señor Peñalosa, con el mayor respeto, permítame aclarar los siguientes hechos:
Nunca hemos presentado el Metro de Bogotá como un regalo de China ni como propiedad del Gobierno chino. Fue una contratación comercial adelantada por Bogotá. Eso no está en disputa.
Equiparar la construcción de una gran obra de infraestructura con la compra puntual de un bien, como si bastara con pagar, deja fuera la complejidad del proyecto y los muchos asuntos que requieren coordinación política y diplomática.
La Línea 1 del Metro no es un simple contrato de obra: es un proyecto de concesión bajo esquema PPP. La empresa china no es solo constructora; también es inversionista. Eso, usted, como alcalde de entonces, lo conoce bien.
El contrato puede ser comercial. Ejecutar e invertir en el mayor sistema de transporte de una ciudad nunca es una entrega de mostrador. Visitar la obra y explicar su avance no equivale a reivindicar titularidad, ni a invitar como dueño.
Antes de esta actividad, hablé personalmente con el alcalde Carlos Galán y conté con su consentimiento. Eso es respeto al dueño del proyecto.
Cuando una empresa de mi país ejecuta e invierte en este contrato, apoyarla y acompañarla es una función propia de mi cargo, no “hacer show”. El proyecto es de Bogotá. Quien lo construye e invierte, bajo un contrato de concesión, es una empresa china. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Dar a conocer una obra de millones de ciudadanos no cambia esa titularidad.
El proyecto no necesita una nueva narrativa de dueños y nadie la busca. Respetamos y respaldamos que siga adelante conforme a la estructura contractual entonces definida, con la coordinación que una obra de esta escala exige.
Agradezco su franqueza y quedo abierto a un intercambio constructivo.
@ABDELAESPRIELLA Excelente presidente @ABDELAESPRIELLA es el camino para lograr un mejor país, toca ir pensando cómo desmontar muchas restricciones estatales q hacen difícil emprender! En todos los sectores hemos legislado como si fuéramos US o UE, una mirada al sector salud sería util. Adelante!
@kadito_sg Con el genio de ustedes en esas 3 etapas. Afortunadamente salvo la menopausia, las otras dos son transitorias y el resto del tiempo nos hacen felices!