Aegon, Helaena y ella han sido capturados por el bando enemigo, deberΓa ser mΓ‘s consciente de la situaciΓ³n y huir ahora que puede. Debe ir a por Daeron y escapar, es una guerra perdida.
No estΓ‘ en su mano, la han dejado todos sola en Desembarco y el Consejo la ha nombrado Regente, morirΓ‘ antes que ceder el trono a ninguno de esos traidores.
Aegon y ella incluidos.
tras afirmar su voluntad, no deseaba seguir viviendo en un mundo sin cualquiera de sus hijos, menos en un plano terrenal donde jamΓ‘s volverΓa a besar aquellos labios a los que observaba con torpeza por el efecto borroso de las lΓ‘grimas.
Cuando finalmente despertΓ³ del letargo, se encontrΓ³ en la situaciΓ³n que esperaba, privada de cualquier resquicio de lo que algΓΊn dΓa fue. Era un acto de deshumanizaciΓ³n pleno, era el humilde recordatorio de la simpleza que formaba su mera existencia en el mundo. (+)
Se habΓa mantenido inquieta en sus aposentos mientras su esposo apresaba a Alicent y pese al consejo de esperar al dΓa siguiente para verla, decidiΓ³ bajar a las mazmorras.
En su diestra se balanceaba el dichoso colgante al que siempre se aferraba la pelirroja, por orden del Β»
le invadΓa el temor al saber que sus hijos sufrΓan tal peligro, una aterrada mirada otoΓ±al se impregnΓ³ en una capa acuosa que desbordΓ³ deliberadamente en un grΓ‘cil arroyo por sus mejillas.
βTomad mi vida, no la quiero.
HabΓa perdido cualquier halo de luz en la mirada (+)
perdiendo por cada pequeΓ±o movimiento que realizaba, mas cuando tratΓ³ de pronunciarse en afΓ‘n de rogar por la vida de su hijo, un valle de plena oscuridad le hizo dejarse vencer entre los brazos de quienes la llevaban a las mazmorras, desconocΓa que a partir de tal (+)