¡Esta vez es diferente!
Extraordinario desempeño del sector externo argentino: exportaciones por USD 9.537 millones y un superávit comercial de USD 3.504 millones.
Ambos, récord histórico, como señaló el Ministro @LuisCaputoAR.👇
Pero el dato no es la noticia. La noticia es lo que hay detrás.
La economía argentina está en un equilibrio virtuoso que se fortalece con el paso del tiempo. Equilibrio fiscal, equilibrio externo, sistema financiero sobre capitalizado, tasas de interés en baja, inflación en baja, expectativas de devaluación en baja y un tipo de cambio estable.
Las economías no dejan de crecer por agotamiento.
Dejan de crecer cuando acumulan desequilibrios fiscales, externos o regulatorios.
Hoy ocurre exactamente lo contrario: cada mes que pasa esos equilibrios son más sólidos.
La economía argentina es hoy más robusta que hace un año. Y dentro de un año será mucho más robusta que hoy.
Hace tres meses escribí que habíamos entrado en el
"sweet spot" de la recuperación. Cada día que pasa esa visión se hace
más evidente.
Tenemos por delante aceleración del crecimiento, menor inflación, abundancia de dólares que permitirá seguir acumulando reservas, mayor acceso al crédito y nuevas mejoras de calificación crediticia.
Estamos viendo el comienzo de una década extraordinaria para la Argentina. Estamos construyendo las bases para la mejor década económica de Argentina en el último siglo.
TMAP!
Luego de meses de que todo el sistema de poder haya atacado al Gobierno de una manera inédita hoy tenemos: $447 palos de US$ comprados en un día, tasas bajando, inflación bajando, EMAE y economía creciendo, inflación bajando, tipo de cambio estable, reservas en niveles record, superávit fiscal, superávit comercial, empleo privado creciendo, pobreza bajando...alguién más esta viendo lo mismo que veo yo? Me parece que se dió vuelta la tortilla.
Argentina acaba de registrar la cosecha más grande de su historia. Ciento sesenta y tres millones de toneladas de granos en la campaña 2025/2026, veinte millones más que el ciclo anterior y veintiún por ciento por encima del récord previo de 2018/2019. Maíz récord absoluto con setenta millones de toneladas. Trigo récord con casi veintiocho millones. Girasol récord con 7,4 millones. Soja muy cerca de máximos históricos.
Hace pocos años el kirchnerismo discutía si Argentina podía alcanzar los cien millones de toneladas. Los lock outs, las retenciones móviles, las restricciones a la exportación, la Resolución 125, todo construido sobre la idea de que el campo era un enemigo al que había que castigar. El resultado fue previsible. Producción estancada, inversión paralizada, salida masiva de capital y una sequía en 2022/2023 que encontró al sector sin reservas para resistir.
Después llegó Milei. Bajaron las retenciones a la soja del 33 al 24 por ciento, al maíz al 8,5, al trigo y la cebada al 5,5. Las economías regionales, los lácteos, los porcinos y la carne vacuna quedaron en cero. Se levantó el cepo para personas físicas y jurídicas, se ordenó el tipo de cambio dentro de un esquema de bandas, se devolvió previsibilidad. Por el Decreto 273/2025 se liberó la importación de maquinaria agrícola usada eliminando el certificado CIBU que durante treinta años funcionó como una prohibición de facto, y el productor pudo finalmente acceder a tractores, cosechadoras y sembradoras a precios competitivos. El productor respondió como responde siempre cuando lo dejan trabajar: sembrando más, invirtiendo más, produciendo más.
Esto es lo que pasa cuando liberás al campo del socialismo. El agro argentino aportará más de 36 mil millones de dólares en exportaciones este año, seis de cada diez dólares que ingresan al país vienen del sector agroexportador. No hay plan social que genere esa cantidad de divisas. No hay subsidio que reemplace esa productividad. Solo hace falta sacarle al Estado las manos de encima al que produce.
La lección es vieja y se repite en cada país que la aplica. Cuando el Estado deja de robarle al campo, el campo alimenta al país. Cuando deja de castigar al productor, el productor genera la riqueza que paga los hospitales, las escuelas y las rutas. Ciento sesenta y tres millones de toneladas no son una casualidad climática. Son la consecuencia directa de un cambio de modelo.
Argentina vuelve a ser el granero del mundo porque finalmente entendió que la prosperidad no se decreta, se libera.
¡Argentina cambió para siempre!
Todas las piezas del programa implementado en los últimos dos años empiezan a calzar como un rompecabezas y generan una imagen clara: Argentina entró en un equilibrio virtuoso de crecimiento con inflación a la baja.
Inflación cayendo: 3,4% en marzo y 2,6% en abril.
Crecimiento acelerando : EMAE marzo: +3,5% mensual, +5,5% interanual.
Exportaciones acelerandose a récord histórico.
Equilibrios macro robustos: superávit fiscal y de cuenta corriente.
Upgrades de calificadoras. Aprobación de 2a revisón del FMI.
El equilibrio virtuoso se gatilló en enero, cuando las tasas de interés iniciaron un proceso endógeno de caída: 24 puntos porcentuales en pocas semanas.
Cayeron las expectativas de depreciación. Cayeron las tasas de interés largas.
El peso se apreció. Se aceleraron las entradas de capital de largo plazo (financiamiento a proyectos exportadores).
El BCRA empezó a comprar reservas a un ritmo de USD 21 mil millones anuales.
El crédito empezó a crecer. Casi todos los sectores de la economía empezaron a crecer.
Argentina tiene hoy las mejores condiciones en décadas para un proceso de crecimiento sostenido, anclado en equilibrios externos e internos, impulsado por inversión y exportaciones.
Todo esto sin mencionar reformas estructurales y desregulaciones implementadas este año. El potencial de catch-up es infinito.
No serán los mejores 18 meses.
Será la mejor década.
@LuisCaputoAR
TMAP
BOOOM!!
El boom exportador argentino recién empieza!
Los datos de abril son contundentes: record histórico de exportaciones, con crecimiento generalizado en todos los sectores, incluso la industria, con manufacturas industriales +43% interanual. 👇 @LuisCaputoAR
Esto es solo el comienzo.
Nuestro comercio exterior es uno de los más bajos del mundo (exportaciones + importaciones 28% PBI).
El promedio regional es 50%. Chile, 64%. México, 70%.Corea del Sur, 90%. Polonia, 110%. Vietnam, 185%.
El espacio de catch-up es enorme y estamos haciendo todos nuestros esfuerzos para asegurarnos de que ocurra.
Nuestros recursos exceden por mucho lo que hoy explotamos.
Argentina tiene hoy las mejores perspectivas de crecimiento sostenido en décadas, impulsado por la inversión y exportaciones.
EN ABRIL LAS EXPORTACIONES DE BIENES ALCANZARON UN NUEVO MÁXIMO HISTÓRICO
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✅ En abril se alcanzó un máximo histórico en valores tanto en las exportaciones totales como en las de Combustibles y Energía, en tanto se registró el valor más alto desde noviembre de 2012 para las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial
✅ En el mes la balanza comercial registró un superávit de USD2.711 millones, con exportaciones e importaciones que ascendieron a USD8.914 millones (+33,6% i.a.) y USD6.204 millones (-4% i.a.), respectivamente
✅ El crecimiento en las exportaciones volvió a ser generalizado en todos los grandes rubros, destacándose el incremento de 85,9% i.a. en Combustibles y Energía y de 43,3% i.a. en Manufacturas de Origen Industrial. Asimismo, Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario aumentaron 25% i.a. y 14,1%, respectivamente
✅ En términos desestacionalizados, las exportaciones se incrementaron 1% m/m y las importaciones crecieron 0,8% m/m.
✅ En los primeros 4 meses del año las exportaciones ascendieron a USD30.820 millones, superando en un 21,5% el nivel alcanzado en igual período de 2025, en tanto la balanza comercial acumuló un superávit de USD8.277 millones
AL FINAL LOS QUE HABLABAN DE LA RESTRICCIÓN EXTERNA TENÍAN RAZÓN. Cuando crecí estudiando economía la mayoría de los economistas hablaban de “la restricción externa”: que era que Argentina enfrentaba una pared en su capacidad exportadora que condicionaba todo: le impedía crecer y la llevaba a crisis recurrentes. A mí siempre me pareció que no podía haber boludez más grande: Japón, Polonia, Corea, en fin, muchísimos países habían crecido con un boom de exportaciones. ¿Por qué Argentina no podía ser uno de ellos?
Pero escuchando el otro día a @HoracioMarin_ok decir que Argentina en unos años exportará 1 millón de barriles de petróleo (casi el 50% de las exportaciones de 2024) me cayó la ficha y me di cuenta que tenían razón. Que habíamos vivido décadas sin capacidad alguna para generar exportaciones en serio. Pero también vi con la misma claridad que esa restricción externa no era el producto de una inevitabilidad histórica sino el producto que las políticas que habíamos implementado.
Nuestros defaults permanentes horadaron la confianza en el país, espantando las inversiones en energía y minería. Bueno, de hecho, la Ley de Glaciares directamente prohibía la minería. La Ley de Tierras prohibió la inversión extranjera en economías regionales, riego, industria láctea y forestación. La Ley de Cabotaje destruyó la flota naviera y aumentó el costo de la logística, lo mismo que la prohibición de los bitrenes (ambas concesiones a camioneros). Se prohibía exportar ganado en pie. Se hizo antieconómica adrede la exportación de cueros. Se prohibió que empresas argentinas puedan vender sus productos en Amazon prohibiendo la exportación postal. Se prohibió la acuicultura. Podríamos seguir y seguir. Todo aquello en lo que somos buenos lo prohibimos o dificultamos. Habíamos hecho lo posible y lo imposible para que no se pueda exportar. Al final los que pensaban que había una restricción externa tenían razón.
Ahora bien. El tema es que se hace con eso. Los que propugnan la idea de la restricción externa, lo toman como un facto de la realidad. Y entonces proponen bajar los sueldos (devaluación) para compensar esas dificultades. Sugieren también restringir las importaciones para acomodarlas a nuestra pobre capacidad exportadora. Un círculo vicioso: cuanto más te cerrás menos competitivo sos. Si un productor de maquinaria agrícola tiene que pagar 5 veces el neumático ya lo sacaste de la cancha. Así que las propias soluciones empeoraban la situación. Solo quedaba la devaluación que era una manera de “disciplinar” el salario a lo que verdaderamente se podía pagar. Vamos chicos, crezcan, asuman su realidad, nos decían. Y si veían que subían los salarios en dólares se asustaban: para ellos la restricción externa llegaría más pronto que tarde para volvernos a la realidad.
Sin embargo, el enfoque del presidente @JMilei y de este gobierno es el opuesto. No queremos salarios de Haití, sino que queremos la productividad y los salarios de Japón y Polonia. Y como la restricción externa es de factura propia, apuntamos los cañones a destruirla. Es un trabajo difícil, tedioso, pero imprescindible. Doy un par de ejemplos:
Respetamos los contratos de deuda para que haya confianza en el respeto a la propiedad en el país, condición necesaria para destrabar las inversiones grandes. El millón de barriles que decía @HoracioMarin_ok, que por sí solo aumentarían las exportaciones un 50%, ni siquiera tiene en cuenta el gas, que es lo realmente importante.
Reformulamos la Ley de Glaciares para que pueda haber minería en el país. Podría sumar 60.000 millones de exportaciones (lo que exporta Chile).
La derogación de la Ley de Tierras abre las inversiones en riego, economías regionales y la foresto industria en todo el país. 10.000 millones de inversiones solo en Corrientes que según me dijo su gobernador podría duplicar el PBI de la provincia en unos pocos años.
La reforma de la Ley de Cabotaje abarata costos. Entre otras cosas permitirá que la industria forestal misionera sea competitiva en todo el mundo, que las arenas entrerrianas lleguen a Rio Negro sin matar gente en las rutas, que toda la producción del norte del país gane al menos un 8% de rentabilidad. También destrabará la inversión en puertos en todo nuestro litoral (fluvial y marítimo).
Nos integramos al mundo con el tratado con EEUU y UE, ganando acceso y permitiendo el crecimiento exportador de toda nuestra economía.
Abrimos la economía abaratando los insumos necesarios para la exportación.
Abrimos el camino para la acuicultura en el mar, que aportaría un 20% más a las exportaciones.
Permitimos la importación de bienes de capital usados, permitiendo saltos de calidad en nuestra maquinaria, en algunos casos, de 50 años.
Cambiamos el régimen de propiedad intelectual en semillas que permitiría aumentos de productividad en trigo, soja y productos regionales. La producción de algodón en Chaco se duplicaría.
Podríamos seguir y seguir. Porque la papa no es en resignarse a lo que somos, sino que es construir una Argentina poderosa y próspera. Requiere mucho trabajo, requiere meterse en los detalles de esa telaraña de regulaciones y leyes en la que años de esa visión de vivir con lo nuestro nos fue atrapando. Es un trabajo y una dimensión que pocos economistas ven. Por eso nunca se dieron cuenta que la mejor solución al tema de la restricción externa era simplemente eliminarla. Y que se podía.
Pero para el presidente @JMilei ese siempre fue el único camino. De ahí su mensaje de que lo único que nos faltaba era libertad. El resultado ya lo estamos viendo: un crecimiento de las exportaciones del 40% real en los dos primeros años de la presidencia de @JMilei. Y lo más lindo, es que esto ni empezó. Porque el desafío no es como acomodarte a la realidad sino como modificarla. Y en eso estamos. MAGA! VLLC!
El debate argentino sobre la apertura económica suele mirar el proceso al revés. Cuando una economía cerrada se abre, cambia el vector de precios relativos. Los recursos empiezan a moverse hacia los sectores donde el país tiene ventajas comparativas, sean energía, agro, minería, servicios basados en conocimiento o cualquier otro. Eso no es una falla del proceso: es el proceso.
La transición, por supuesto, tiene costos visibles, mientras que no todos los beneficios son inmediatos. La firma protegida que se achica o cierra aparece en la tapa del diario. El empleo que se crea después, muchas veces en servicios, logística, construcción, comercio, tecnología o actividades complementarias, aparece más disperso, con demora y sin épica. Entonces se concluye, equivocadamente, que “este modelo no genera empleo”.
Pero la apertura no promete que todos los empleos viejos sobrevivan. Promete que la economía use mejor sus recursos. El problema argentino es que, ante cada reasignación dolorosa, aparece la tentación de abortar el proceso antes de que los nuevos sectores terminen de absorber trabajo, inversión y talento.
Así nunca se llega al nuevo equilibrio. Nos quedamos siempre a mitad de camino: con los costos de la transición y sin los beneficios de haberla completado.