Un nombre muy bonito, por cierto. Y sí, el placer es todo tuyo, señorita. Me alegra que hayas oído tan buenas noticias sobre mí, tengo una gran reputación, ¿no crees?
──El mayor desvió la mirada ante su comentario; otra igual, madre mía. Resopló para después fruncir los labios, manteniendo su compostura a pesar del toque ajeno. Siempre estaban de esa forma, y ciertamente apreciaba la rivalidad que caracterizaba a ambos.
Volvió a clavar su >
—Ladeó la testa alzando sendas cejas en el proceso, de pura estupefacción.—
Pues mira, si lo fuese me ahorraría soportar a ciertos machitos.
—Espetó, tirando claramente esa puyita al atracador.
Lo que no esperaba era encontrarse con ese chascarrillo, ante el cual frunció /
< era un punto de debilidad que él no contó en un principio, así que sólo asintió con la cabeza repetidas veces, entrecerrando los ojos──.
¿Algo más bonito que le quieras decir a alguien que le queda poco de vida? Se te da muy bien, Nairobi. Seguro que tú eres la >