Gracias por irte.
Aunque yo quería quedarme, entendí que el amor no se mendiga.
Gracias por no escribir, porque aunque cada noche esperaba tu mensaje, aprendí que quien te quiere, te busca.
Gracias por tratarme mal, porque al final fui yo quien descubrió su verdadero valor.
Me esconderé en mi mundo, y de la forma más egoísta posible, no quiero que nadie vuelva a saber lo que es abrazarme, sentir mi aroma, agarrar mi mano o conocer mi lado vulnerable.