Señor, no soy una dama de compañía. Soy una mujer, soy licenciada, soy empresaria, soy esposa y soy madre.
No le permito que me hable así a mí, ni a ninguna otra mujer. No somos accesorios, ni objetos, ni puede faltarnos al respeto, y menos de esa forma tan vulgar.
me di cuenta que lo que cura no es el contacto cero, ni el tiempo, ni siquiera la terapia, lo que en realidad te cura es aceptar tus sentimientos, dejarlos existir, saber lo que mereces y que no necesitas superar al 100% las cosas para vivir una vida feliz y tranquilo.