Chicas, lo voy a decir 1 vez: coman. No hay amor propio que no mejore bien comida. No hay chabón (ni nadie) que valga tu hambre. Los cuerpos son todos fantásticos y la calentura no depende de cuánto pesen. Coman. Háganse bien.
Ustedes me ven muy tranquilo pero en realidad estoy pensando en el pobre de Polifemo muy tranquilo con sus ovejas y su pequeño emprendimiento de quesos hasta que de pronto llegan unos pinches griegos violentos a joderle la vida.