A veces uno cree que escribe para soltar.
Pero tal vez, sin saberlo, escribimos para que una versión futura de nosotros encuentre una razón para quedarse.
Un día escribí todo lo que sentía y lo guardé.
No sabía que, muchos años después, esas palabras iban a encontrarme en un momento donde yo ya no sabía cómo quedarme en este plano.
Me abrazaron desde un tiempo que yo creía perdido. Me recordaron que alguna vez sentí demasiado, que alguna vez la vida tuvo una luz tan fuerte que todavía podía alumbrarme años después.
Les traigo un clásico profundamente Mediterráneo, reinterpretado desde mi cocina:
Olive oil cake, marsala sabayon, naranja flameada, fresas y un coral tuile crujiente... delicado como encaje, pero hecho para romperse. 🔥
Un lado más suave de mi cocina.
No suelo inclinarme mucho hacia los postres, pero crearlos me recuerda que ser chef también significa entender el balance en todas sus formas.
Les muestro una nueva serie de postres que creé para el restaurant. Si están en Manhattan, visitenme: