El karma del hombre: hace hasta lo imposible por satisfacer y darle lo mejor a su pareja y a cambio recibe migajas, traición y humillaciones.
Así es como se paga la devoción masculina en tiempos donde ser bueno es ser idiota.
Al final ambos perdimos: dejamos ir a un amor que no se repite, no se encuentra dos veces en la vida. Tú me buscarás en otros ojos, otro cuerpo, otra risa, y yo no volveré a hacer por nadie todo lo que hice por ti.