@ferigleok Es que, además de no apoyar la salud mental, las políticas de este gobierno se dan en un contexto de recesión, con miles de despidos y una enorme cantidad de gente que no llega a fin de mes, lo cual no colabora c la salud mental de nadie
Noto un sentimiento antiargentino creciente e inmerecido, que ya excede el folclore futbolístico, y me preocupa.
A los ingleses, que están desconsolados —¿quién podría culparlos?— y no paran de hacer papelones en redes con comentarios que dan vergüenza ajena; a algunos mexicanos delirantes, que siguen fantaseando con una rivalidad que solo existe en sus mentes; y a otras nacionalidades, vecinas o no, que siempre han mirado a nuestro país con una mezcla de inconfesable admiración y ojeriza, se sumaron otros países a esta ola infame.
Para asedar el odio que les produce que Argentina haya llegado —“¡otra vez, será posible!”— a estas instancias, se autoconsuelan diciendo que, en realidad, el fútbol “es lo único que tenemos”, “en lo único que nos destacamos” o “en lo único que somos buenos”, como le escuché decir ayer a un pirata escocido.
Es una falta de respeto.
Argentina fue durante gran parte del siglo XX una sociedad excepcionalmente igualitaria para los estándares latinoamericanos: una amplia clase media, educación pública de calidad, universidad gratuita, fuerte movilidad social y una enorme inmigración que encontró aquí oportunidades. De ese ecosistema surgieron cinco Premios Nobel, Borges, Favaloro, Milstein, el tango, Quino, dos premios Óscar, desarrollo nuclear y satelital, una gastronomía de nivel mundial y avances pioneros en materia de derechos civiles, solo por citar algunos ejemplos. El fútbol es apenas una consecuencia más de un país que históricamente produjo mucho más talento del que por su tamaño (0,6 % de la población mundial) se esperaría.
De modo que conviene domeñar impulsos y ser cauto a la hora de hablar. Nos va bien en el fútbol, pero también en otras cosas. ¿Tenemos problemas aquí y allí? Seguramente. Los resolveremos.
A continuación, desarrollamos —a vuelo de pájaro— aquellas otras cuestiones, además del fútbol, en las que nos destacamos.
@rpwpthv_v Los mismos mexicanos que no dejaban dormir a sus oponentes la noche anterior o los que les arrojaba cervezas los simpatizantes, periodistas de los países de sus oponentes? Los peores anfitriones de la historia de los mundiales