Cuando la vida te cruza con la persona que de verdad importa, no puedes esconderte detrás del miedo ni del “ya habrá tiempo”. Hay que ser claro, consecuente, sincero y valiente. Decir lo que sientes, mostrar lo que eres, apostar sin medias tintas. Porque callar, disimular o dejar pasar puede convertirse en una herida que te acompañe toda la vida. Y no hay peor arrepentimiento que el de no haberlo intentado cuando el corazón lo pedía.
Consentir a una mujer no siempre implica dinero. Incluye tiempo, atención, estar presente emocional, física y mentalmente. El dinero va y viene, pero cómo la haces sentir permanece para siempre.