Don José estaba bien de salud, hasta que un día su mujer le dijo:
- José, vas a cumplir 68 años, es hora de que te hagas un chequeo médico.
-¿Y para qué? si me encuentro muy bien.
-Por prevención.
Así que José fue al médico, y éste le mandó hacer pruebas y análisis de todo.
A los quince días el doctor le dijo que estaba bien, pero que había que mejorar algunos valores.
Entonces le recetó Atorvastatina para el colesterol, Losartán para la hipertensión, Metformina para la diabetes y Loratadina para la alergia.
Eran muchos medicamentos y había que proteger el estómago, y le recetó Omeprazol.
José, fue a la farmacia y se gastó parte de su pensión en medicinas.
Como no recordaba si las pastillas verdes para la alergia, las debía tomar antes o después de las del estómago, y si las amarillas para el corazón, iban durante o al terminar las comidas, volvió al médico.
Éste, lo notó tenso y con contracturas, y le recetó Alprazolam y Sucedal para dormir.
Don José, en lugar de estar mejor, cada día estaba peor. Apenas salía de casa, porque no pasaba momento en que no tuviera que tomar alguna pastilla.
A los pocos días José se resfrió y su mujer lo hizo acostar, y llamó al médico. Éste le dijo que no era nada, pero por prevención le recetó Tabsín y Sanigrip con Efedrina. Como empezó con taquicardia, el doctor le agregó Atenolol y Amoxicilina. Después le salieron hongos y le agregó Fluconazol con Zovirax. Para colmo, José leyó los prospectos de los medicamentos que tomaba y se enteró de las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales.
Todo lo que leía eran cosas terribles. No sólo podía morir, sino que además podía tener arritmias, úlceras, sangrado, náuseas, hipertensión, cólicos, insuficiencia renal, parálisis, mareos...
Asustadísimo, José llamó al médico, quien trató de tranquilizarlo.
- Tranquilo, Don José, no se alarme, y le recetó Rivotril, un antidepresivo. Como le empezaron a doler las articulaciones le añadió Diclofenaco.
Cada vez que José cobraba su pensión, se dejaba la mitad en la farmacia.
Tan jodido estaba que se murió.
Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico.
Su esposa afirma que menos mal que lo mandó al médico a tiempo, porque si no, seguro que se hubiese muerto antes.
Si Don José hubiese seguido comiendo conejo, pollo sin piel, aceite de oliva, frutas, verduras, nada de azúcar, una copita de vino y caminando cuarenta y cinco minutos diarios, aún estaría vivo y coleando.
Web
¿Padece alguna enfermedad?
- Deje el azúcar de manera radical. Cuando no hay azúcar en el cuerpo, las células tumorales desaparecen.
- Consuma por las mañanas algas verdes en un vaso con agua y un limón.
- Incluya en su alimentación aceite de coco.
- Evite las frutas como postres, consúmelas con el estómago vacío.
- Mientras el sol esta arriba todo entra a la boca, cuando ya se va, nada entra por la boca.
- Consume mucha agua.
- Duerme 8 horas al día.
- 20 minutos de baños de sol, cuando es verano, no.
- Consuma ganoderma, espirulina, cúrcuma, coco, cacao, pasas chinas goji, chlorella, superalimentos.
- Evite conflictos emocionales, los problemas familiares resuélvalos en paz.
- Practique el ayuno intermitente.
- Agradezca a Dios siempre.
- En la medida de sus posibilidades ayude a su prójimo, compartiendo y enseñando en al área donde Dios mas lo ha prosperado.
LA EXPERIENCIA
Un médico ya anciano estaba aburrido de haberse jubilado y decidió abrir un centro clínico privado.
Puso un letrero en la parte de afuera del consultorio que decía:
Obtenga su tratamiento por $ 500 pesos y si NO se cura, recibirá $ 1.000 pesos a cambio.
Att: Dr. García
En el mismo barrio acababa de instalarse otro doctor de nombre Araujo, un joven médico que decidió enfrentar al médico jubilado diciendo:
- “Ese viejito está atrasado en la medicina y no está actualizado, y decidió ganarse los $ 1.000 pesos de recompensa y fue a visitarlo”.
Esto es lo que sucedió:
El Dr Araujo dice:
- "Doctor García, he perdido el gusto. ¿Podría ayudarme?”.
El Dr. García dice:
-" Enfermera, traiga la medicina de la caja 22 y póngale tres gotitas en la boca al paciente."
La enfermera cumple la orden, y entonces el Dr. Araujo dice:
-"¡No manchen, esto es orina!."
Y el Dr. García:
- "¡¡¡Felicitaciones!!! Ha recuperado el gusto.
Son $ 500 pesos."
El Dr. Araujo se retiró muy enojado por el truco del anciano colega y decidió volver días después para recuperar su dinero.
El Dr. Araujo le dice.
-" He perdido mi memoria. No recuerdo nada."
Contesta el Dr. Garcia:
-"Enfermera, traiga la medicina de la caja 22 y dele tres gotitas en la boca al paciente."
El Dr. Araujo, casi gritando:
- "¡No lo haga! ¡Eso es orina!".
Contesta el Dr. García,
- "¡Felicitaciones! Veo que ha recuperado su memoria. Son $ 500 pesos".
Nuevamente el doctor Araujo se fue enfadado del consultorio del Dr. García, habiendo perdido $1.000, pero era tan terco que decidió volver una semana después para recuperar todo su dinero.
El Dr Araujo dice:
- "Mi vista se ha tornado muy débil. ¡Con suerte puedo ver un poco!".
El Doctor García le dice:
- "Lo siento, para eso no tengo ninguna medicina.
Aquí tiene sus $ 1.000 pesos, y le entrega un billete de $ 10 pesos".
El Dr. Araujo le dice.
- "¡Esto son sólo $10 pesos!”
El Dr. García le contesta:
-" ¡Felicitaciones! Ha recuperado su vista. Son $500 pesos.
Moraleja: jubilarse y envejecer no justifica que nos retiremos de la vida social sino que por el contrario, implica una forma diferente de participación, indispensable para nuestro propio crecimiento y no creas que la Juventud es más astuta que la vejez.
”PARA NUESTROS AMIGOS JUBILADOS Y NO JUBILADOS”
Parece mentira pero es cierto, esta gente de Inter, pareciera que lo que si hacen bien es cobrar al día, pero incapaces de resolver tus problemas o descontar los días que no dan servicio por cualquier falla que se inventan
@InterCliente Buenos días. Sin servicio y de igual forma me debitaron el monto. Les escribo por WhatsApp, DM y al 0500 y no consigo respuesta de ustedes