#Sucive. Tocó pagar… y los números no nos cierran.
Las patentes en Uruguay están infladas. Se puede demostrar con números. El Sucive dice que cobra según “valor de mercado” pero el “valor Sucive” termina siendo más alto que el mercado real lo que es un impuesto injusto.
@NicolasLussich@Ambitocom Parecería que hay una intención de que la gente se pase a auto eléctrico pero la realidad es que siempre pagamos un disparate.
En todos los partidos hay gente que es fanática y no piensa.
Pero la mayoría, en ambos “lados” sabemos que el país es uno. Mañana el vecino sigue siendo el vecino. No importa lo que voto cada uno.
Y mañana el país es el mismo.
Así que me pueden decir tibio, me importa poco
Esta carta, profundamente conmovedora y dolorosa, deja al descubierto una realidad que no debería pasar desapercibida: el precio altísimo que pagan quienes dedican su vida a cuidar la salud y bienestar de otros, particularmente los jóvenes médicos residentes o postgrados. La muerte de Eliane Chebi, residente de pediatría, es un recordatorio brutal de cómo las condiciones laborales inhumanas pueden llevar a la tragedia, de cómo aquellos que son llamados a salvar vidas pueden verse aplastados por un sistema que, irónicamente, se supone que debe protegerlas.
¿Quién cuida al cuidador? La pregunta resuena con una urgencia insoportable. En cada sistema de salud, pero particularmente en los contextos con recursos limitados, se suele exigir demasiado a los médicos jóvenes: extensas jornadas de trabajo, cargas desmesuradas, privación de sueño, y un estrés que mina la salud física y mental. ¿Hasta cuándo puede continuar esta explotación sin consecuencias? Cada muerte o colapso, cada renuncia de un profesional por agotamiento o desesperanza, es un fallo del sistema entero.
El médico joven es el recurso más valioso para el presente y el futuro de cualquier sistema de salud. Sus conocimientos frescos, dedicación y pasión son el motor del cambio y la esperanza de progreso. Pero no se puede esperar que sean héroes sin descanso, sin apoyo, sin condiciones mínimas de respeto y humanidad. Esta carta nos obliga a detenernos y reflexionar: ¿qué papel estamos jugando como sociedad para cuidar a quienes cuidan de nosotros?
Durante generaciones el Ministerio de Salud Pública (MSP), la academia y las autoridades políticas han tenido la responsabilidad de crear condiciones justas, humanas y sostenibles para estos profesionales. Desde la academia también tenemos un rol, los espacios de formación deben ser seguros. Los actores políticos, por su parte, deben diseñar políticas públicas que garanticen cupos razonables, rotaciones seguras, turnos humanizados, y apoyo psicológico si se requiere. Y la sociedad, a través de su voz, debe exigir estas condiciones. Porque cada profesional de la salud agotado es un paciente en potencia, cada vida que se pierde por el sistema es un llamado al cambio.
Un sistema que descuida a sus cuidadores es un sistema roto. No podemos darnos el lujo de perder más vidas jóvenes a causa de la desidia. Este problema no es solo de estos profesionales de la salud, es de todos nosotros. Si no cuidamos a quienes dedican su vida a cuidarnos, estamos condenando no solo su bienestar, sino también el nuestro.
@LeoCipriani20 El Estado lo que hace es una inversión en Educación y Salud.
Por suerte ASSE cuenta con los residentes que les brinda la Universidad para resolver los temas asistenciales, porque sin ellos sería imposible.