¿Les horrorizan los archivos de Epstein?
Entonces permítanme recordarles algo mucho más cercano y real: las guerrillas colombianas secuestraron y reclutaron forzosamente a 18.677 menores de edad. La gran mayoría fueron víctimas de abusos sexuales sistemáticos.
Hoy, muchos de los responsables de esos crímenes ocupan curules en el Congreso, fueron decisivos para elegir al actual presidente y ahora trabajan abiertamente para imponer al próximo.
Eso no es un escándalo lejano. Es impunidad en nuestra propia casa. Y sigue pasando.
Todos hablan de la isla de Epstein.
¿Y cuándo van a hablar de la infame isla de Castro?
No es un caso aislado. No fue solo Maradona, drogadicto y psicóticamente obnubilado por Fidel Castro. No fue solo su novia adolescente, que conoció al coma-andante para que este permitiera su salida de Cuba.
García Márquez iba a La Habana a saciar sus ganas homosexuales con jovencitos. Visitante recurrente y privilegiado de Cuba desde los años 70, con acceso directo a Fidel Castro, residencias exclusivas y círculos cerrados. Varios testimonios de exfuncionarios culturales y periodistas del exilio describen fiestas privadas, jóvenes acompañantes seleccionados por el aparato cultural.
En el caso de Silvio Rodríguez, hay casos documentados judicialmente de relaciones con mujeres muy jóvenes en los años 70-80. Fue reconocido públicamente haber tenido múltiples relaciones simultáneas mientras era artista protegido del Estado.
Michelangelo Antonioni fue invitado oficial a Cuba en los años 70. Integrado al circuito de intelectuales europeos con acceso a ocio, «escorts culturales» y privilegios. El ICAIC y el MINCULT facilitaban acompañantes como parte del «paquete diplomático».
Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, conocidos pedófilos, tuvieron visitas a Cuba en 1960. Está documentado en diarios y cartas su fascinación con la juventud cubana y la erotización del «hombre nuevo».
Chico Buarque tuvo estancias prolongadas en Cuba en los 70-80. Existen testimonios de intelectuales brasileños exiliados que describen un ambiente de sexo fácil para invitados ideológicamente confiables.
Eduardo Galeano fue un visitante habitual. En crónicas privadas y testimonios de terceros se describe su vida nocturna protegida, hoteles para extranjeros y acompañantes. El mismo que escribía contra el «imperialismo sexual» disfrutaba el sistema.
Entre los 80 y los 90, hubo redes coordinadas de hoteles, guías, jineteras y personal de seguridad del Estado. No era ligue casual. Había intermediación: traductores, funcionarios culturales, choferes, recepcionistas de confianza. Las acompañantes no improvisaban: se evaluaba la discreción, la lealtad política y el silencio posterior.
Todo ocurría en espacios cerrados. En casas de protocolo, bungalows aislados, pisos reservados de hoteles. Había entradas y salidas sin registro visible, horarios protegidos, cero cámaras. La intimidad incluía alcohol importado, comida inaccesible para el cubano común, música privada.
Y esto era a nivel oficial.
¿Qué pasaba con la gente de a pie? Cuba se convirtió en un burdel mundial. Todos los extranjeros iban a Cuba a tener sexo con menores de edad, a casarse con niñas con el consentimiento de los padres y la vista gorda de las autoridades.
No, a Fidel Castro y a sus acólitos no les hacía falta codearse con Epstein porque tenían una finca propia, con mucha menos transparencia de documentación que los pudiera delatar en el futuro.
ella salió a pasear al perro y no volvió nunca más, no tenía documento cuando desapareció
#nota de desaparecidas arg: Laura Marisa González tenía 15 años, cuando desapareció el 20/6/04 en Lomas de Zamora, Buenos Aires.
Por favor compartamos el pedido de Justicia de su padre🙏
@gabrieliezzi Isidro Casanova, la matanza (dirección en la imagen) está LLENO de animales (aves, tortugas, erizos, conejos, etc) todo el día todos los días como en la imagen!!! Ya no se como más hacer para que lo cierren
vi un tiktok de un chico que le hizo un picnic sorpresa a su novia con todas sus comidas favoritas “porque había tenido una semana difícil”.
Y estoy un poco cansada de rodearme de gente que ni se acuerda qué me pasa esta semana
Me hace muy mal ver gente que pasea a sus perros y les tironea cada vez que se frenan a olfatear un pastito. Mirá Sylvia, esa media hora es la única que tiene el pobre animal para oler un poco de aire libre antes de meterse en ese 2 ambientes con olor a naftalina. DEJALO.