Qué agotador es intentar sentirte cómoda en lugares donde algo dentro tuyo todo el tiempo te dice que sobrás. Y más agotador todavía es terminar dudando de vos misma solo porque nadie más entendió cómo te sentiste.
Yo nunca entro la moto porque sé que mi hermano la entra… y no precisamente te estoy hablando de la moto. Mejor dicho, como diría mi abuelo “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”