Lo que está pasando en México duele. Asesinan a un alcalde, a un limonero, a una maestra, a una persona más… y el país sigue. Cómo terminamos así?
No podemos seguir así. No podemos normalizar lo inaceptable. Normalizar el “infierno” es aceptarlo como destino, y no debe serlo. No podemos seguir acostumbrándonos.
Debemos recuperar la capacidad de indignarnos y exigir el país que nos corresponde.
¿Sabías que nacemos con solo 2 miedos?
A los ruidos fuertes
A las caídas
Todo lo demás —miedo al fracaso, al rechazo, a hablar en público— lo aprendemos después.
No naciste con miedo… te lo enseñaron.
Señor, entra a mi cuerpo y todo lo que esté desordenado, que se alinee. Todo lo inflamado, que se calme. Todo lo roto, que se una. Hoy decreto vida sobre cada sistema, cada órgano, cada pensamiento. Mi salud no está en manos del azar, sino bajo Tu soberanía. Amén.