Una de las señales por las que reconozco que me deje llevar por la prisa, es cuando al recibir algún mensaje, trato de enviar de la forma mas rapida posible, su respuesta. La desesperación de responder a varias conversaciones al mismo tiempo para resolver distintas ocupaciones.
“Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos” dice el salmista y vienen a mi mente aquellos momentos en los que me sentí presa de la vergüenza, por haber en algún sentido, fallado a otros, a mí mismo y a Dios.
Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. (Juan 11:43-44)
creo que es parte de la naturaleza humana, centrar la atención en aquellas cosas que nos faltan y no en aquellas que tenemos. En otras palabras, nos acostumbramos en cierto sentido a quejamos por lo que no hemos conseguido, más que dar gracias por aquello que se nos ha otorgado.
Las escrituras dan cuenta de estas verdades y nos revelan además, que Dios no sólo provee en tiempos de necesidad, sino que también instruye a aquellos que poseen en abundancia a compartir con los que requieran ser cobijados y ayudados. Deuteronomio 24:19
Cada día debemos tener presente los planes que Dios tiene para todos aquellos que pertenecemos a Él y reconocer que solo son buenos planes ya que el Señor nos ama tanto como nosotros lo amamos a Él.
Fallar puede tener uno de dos efectos diferentes en nuestra vida. Podemos desesperarnos y bajar la guardia o podemos permanecer determinados hasta que pase la tormenta y regrese la calma. Y esta es una parte importante del caminar con Dios en la fe.
JÓVENES CONEXIÓN
(Versículo del día y Devocional)
20 DE ENERO:
NO HAY TEMOR
Escucha:
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)
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