Comer pupusas en San Salvador debería contar como patrimonio emocional de la humanidad. 🔥
Ya no me digan “te quiero”, díganme: “¿Vamos por unas pupusas?”
Estoy seguro que el curtido cura traumas. Ah! Y esa burbuja de yuca y azúcar te quema pero te arregla el alma. Y si la miel te chorrea hasta el codo, ya puedes decir que en verdad viniste a El Salvador.