No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
De misionero, para preguntarle si soy todo lo que quiere y si desea, con la misma intensidad, pasar el resto de su vida conmigo, amándonos y formando una familia.