La sutil, delgada y peligrosa línea entre no saber si estoy teniendo un día tranquilo o si me estoy olvidando de hacer algo importante que en cuanto me acuerde me va a costar la vida.
Un día dejas de ver estados, respondes tarde, desactivas el visto, no abres los chats, dejas de hablar en grupos, y ya no hay vuelta atrás, se convierte en un hábito y en un estilo de vida.
Estamos todos de acuerdo que si Macri hubiera decretado la cuarentena total y el control de las Fuerzas de seguridad en las calles, ya lo catalogarían de “dictador, ¿No?