Este año fue complicadisimo y hubo algo que me repetía todo el tiempo para no enloquecer: todo pasa
Todavía sigo emocionada. Gracias por esta noche, gracias por volver @OficialPiojos
“Entiendo el deseo, pero eso no crea un derecho. No hay un derecho internacional a tener un hijo. Pero los niños sí tienen derechos, y hay que ponerlos a ellos antes del deseo de los adultos de tener hijos”
A LOS 30 SUPO QUE NACIÓ POR VIENTRE SUBROGADO, MILITA PARA QUE A OTROS NO LES PASE LO MISMO
Olivia Maurel supo a los 30 años, mediante una prueba de ADN, que había nacido por vientre subrogado. Hoy tiene 34 años, es portavoz de la Declaración de Casablanca y milita por la abolición de la subrogación, al considerar que vulnera los derechos de los niños y puede favorecer la explotación de mujeres. Su decisión de hablar públicamente sobre su origen también provocó el distanciamiento de los padres que la criaron.
Maurel visitó la Argentina para exponer su experiencia y debatir sobre la subrogación. Durante el 10 y 11 de agosto brindó cuatro conferencias en Buenos Aires, con actividades en el Hospital Universitario Austral, la Facultad de Derecho de la UBA, la Legislatura porteña y el Congreso de la Nación.
Testimonios de Maurel
“Pasé por muchas situaciones en mi vida atravesando las consecuencias de la subrogación. Cuando tuve la prueba empecé a ver en redes sociales a todas las celebridades, a las parejas felices que hablaban de la subrogación y el mensaje de los medios, pero eso me enojaba porque los niños concebidos a través de esta práctica no tenían una voz para contar su parte”.
“El hombre que me crio también es mi padre biológico. Crecí como hija única. Pero cuando finalmente encontré a mi madre biológica descubrí que tenía hermanos biológicos. Estoy en contacto con ellos y conocer a mi hermano por primera vez fue algo con lo que había soñado durante años”.
“Nunca pensé en métodos artificiales. Entiendo el deseo, pero eso no crea un derecho. No hay un derecho internacional a tener un hijo. Pero los niños sí tienen derechos, y hay que ponerlos a ellos antes del deseo de los adultos de tener hijos”.
“Ellos me dieron la opción de continuar la relación, pero tenía que callarme sobre el tema. Podía seguir hablando de la subrogación, pero los perdía. Elegí hablar públicamente sobre la subrogación. A partir de ahí no hablamos más porque piensan que estoy contra ellos”.
“Argentina es fascinante precisamente porque la incertidumbre jurídica demuestra que un vacío legal no significa la ausencia de un mercado”.
“Para mí esto debería destruir la ilusión de que estamos hablando de un acuerdo puramente privado entre adultos que consienten. Hay intermediarios, hay dinero, hay desigualdades de poder, hay clientes internacionales. Y hay un bebé al final de la transacción. Europa tiene el mismo problema, aunque de otra manera”.
“Y cada vez que los países vecinos adoptan enfoques radicalmente diferentes, las personas cruzan las fronteras. Por eso, la lección para Argentina y Europa es la misma: no se puede resolver el problema ético de la gestación subrogada trasladando el embarazo al otro lado de una frontera. Precisamente por eso necesitamos una respuesta internacional”.
“Pero hay una enorme diferencia entre decir: "Comprendo tu sufrimiento" y decir: "Por lo tanto, tiene que haber otra persona disponible para solucionarlo por ti". Hoy existe todo un ecosistema económico alrededor de la gestación subrogada. Cuando enormes cantidades de dinero dependen de que la gestación subrogada continúe y se expanda, tenemos que preguntarnos quién está dando forma al debate público”.
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