Tenemos una Directora de la Guardia Civil empeñada en acabar con la Guardia Civil, un ministro de Justicia empeñado en acabar con la Justicia y un Presidente de España empeñado en acabar con España.
Mejóralo si puedes.
“Hoy, estoy publicando inteligencia nunca antes vista que revela nuevas pruebas de financiamiento pasado del gobierno de EE.UU. para más de 120 biolabs en más de 30 países, incluyendo Ucrania.”
Otro bofetón, y muy fuerte, en la cara de los NAFO, que han negado hasta la sociedad la existencia de biolaboratorios en Ucrania.
Poco a poco se terminará por ir conociendo toda la verdad, por más tierra que hasta ahora hayan echado encima los sicarios mediáticos.
ATERRADOR: Una mujer en Turquía fue obligada a casarse con el hombre que la violó. Él luego violó a su hija de 4 años, y el tribunal desestimó el caso.
Comenzó a protestar y exigir justicia. ¡Después de eso, tanto ella como su hija fueron encontradas muertas!
Esto es el Islam.
Hay WhatsApps, fotos, documentos e informes fruto de años de trabajo de la Guardia Civil. Y aun así, les da igual: siguen hablando de lawfare y de conspiraciones, como si decenas de juzgados y centenares de agentes se hubieran puesto de acuerdo para acabar con ellos porque son demasiado buenos.
Pero lo más preocupante de todo es que todavía hay gilipollas que compran este discurso.
Hace 5 años, Plus Ultra y su presidente, Julio Martínez Sola, interpusieron una querella contra mí en la que me pedían 1 M€ y dos años de cárcel por un hilo de tuits constatados uno por uno.
5 años en los que se sumaron 5 demandas civiles de José Luis Ábalos.
Hoy, todos ellos han sido imputados por organización criminal, blanqueo y tráfico de influencias, y alguno está en la cárcel.
Se aseguraron de que mi vida fuera un infierno. Ahora os llega el vuestro multiplicado por 1000. Arded.
Con todo el follón que sea liado con Zapatero se nos ha olvidado comentar lo de Begoña, la eminencia sin título, y los de los milagros de la Complutense, universidad en la que me licencié yo, allá por el Pleistoceno.
El abogado de Begoña Gómez, Antonio Camacho, fue adjudicatario de un contrato público por valor de 85.486 euros otorgado por la Diputación de Albacete, una institución controlada por el PSOE en aquel entonces.
El procedimiento se realizó por la vía del contrato menor, que permite la adjudicación directa sin concurso público.
Lo curioso del caso es que el anuncio de la contratación se realizó después, DESPUÉS ,de que se le adjudicara a él, mira tú. Y también fue curioso que justo un mes después nos enteráramos de que iba a defender a Begoña.
Mientras tanto, Begoña Gómez dice ahora en su escrito de defensa que ella ya había creado su máster antes, ANTES, de conocer al rector de la Complutense y que, fíjense qué cosas, fue la propia universidad la que corrió a proponerle que dirigiese una cátedra. Claro que sí, guapi.
La autoridad intelectual y profesional de Begoña era tan conocida mundialmente, aquí y allende los mares, tan brillante y tan apreciada, que el rector debió de salir corriendo y perdiendo el aliento para solicitarle que, por favor, aceptase el puesto.
¿A quién no le han ofrecido una cátedra en esta vida sin tener la titulación necesaria? ¿A quién no le gusta un baptisterio romano?
Es lo más normal del mundo.
Por su parte, el juez Peinado eleva el valor del software del que se apropió a más de medio millón de euros.
Pero su abogado, el de Begoña, el exministro socialista, ya ha pedido la absolución de la esposa del presidente porque, según él, los hechos "no son constitutivos de delito alguno".
Una defensa curiosa para alguien acusada de malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida.
Para justificarse, alegan que su relación con la UCM arrancó en 2012, cuando Pedro Sánchez no tenía responsabilidad pública, y que Begoña en 2018 pidió la excedencia en su empresa al llegar su marido a la Moncloa "para evitar conflictos de intereses". Pero si no querías conflicto de intereses no se entiende que luego ficharas por el Instituto de Empresa. Mucho menos que firmaras cartas de recomendación.
Sin embargo, el juez sí ve clave que Begoña usara su vínculo matrimonial para favorecer negocios, citando reuniones en la propia Moncloa con el rector Joaquín Goyache o el empresario Barrabés.
La defensa echa balones fuera y responsabiliza a la UCM: dice que en 2020 pasó a codirigir el Máster porque el rector se lo "planteó" en Moncloa por su "experiencia", y que el vicerrector aceptó voluntariamente el patrocinio de Reale y La Caixa. Empresas que salieron corriendo a patrocinar un máster que casi no tenía alumnos, mira tú.
Sobre el software de medio millón de euros, el cuento es que las tecnológicas aportaron el trabajo gratis, que el programa ni se terminó y que nadie se benefició.
Y respecto a Cristina Álvarez, la asesora de Moncloa imputada por hacerle tareas privadas con dinero público, dicen que solo mandó "correos puntuales" desde su cuenta particular aprovechando su disponibilidad de 24/7. Lo que pasa es que son muchísimos correos y todos esos correos se refieren a la actividad privada y profesional de Begoña, y no a su papel institucional como esposa de un presidente.
Todo muy normal, muy transparente y muy propio de una eminencia académica.
Qué razón tenía Julio César cuando decía que la mujer del César no sólo debe ser honrada sino parecerlo. Y qué razón tenía Spider-Man cuando decía aquello de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Un policía en Brasil entra a un bar y le da su merecido a un tipo que golpeando a su madre y le dice. Si volvés a la casa a pegarle, esto es lo que te va a suceder. ¡Bien hecho!.
Más de 400 "agraciados" en TV3 pillados con sueldos obscenos en contratos blindados. Entre ellos amigos y familiares de altos cargos
La televisión q vomita odio a España viviendo de lujo a costa de los impuestos de todos los españoles. Para esto quieren la financiación singular.