@DDavidVillamar@vecinomario Estimado David el retardo mental es una condición que sufren muchas personas por lo tanto te pido respeto para esos seres humanos y no los compares con ese animal
@PrimeraPlanaECU Bueno ya dirán que esos medios de comunicación son progresistas o simplemente aquí no se hará mayor difusión de sus contenidos al igual que pasó con la revista inglesa
@LaPosta_Ecu Las personas ciegas o con resto visual pueden manejar un celular y o una computadora como cualquier otra persona, yo soy ciego total y así lo hago
Hannah Arendt nos lo advirtió hace más de setenta años: el peligro mayor no radica en que la gente crea mentiras, sino en que abandone por completo la verdad.
Cuando se borra la frontera entre lo verdadero y lo falso, se desvanece también la capacidad de distinguir el bien del mal. Así, el control se vuelve sencillo: no por convicción, sino por cese del pensamiento propio.
El totalitarismo no se limita a adoctrinar; destruye la posibilidad misma de formar convicciones firmes. Si nada se cree con certeza, nada se cuestiona, nada se resiste. La gente deriva, entumecida, mientras la realidad se oscurece a su alrededor.
En su ensayo Verdad y política (1967), Arendt mostró cómo la mentira sistemática no solo propaga falsedades: erosiona el concepto mismo de verdad. Cuando la realidad se reduce a mera opinión, la verdad pierde toda fuerza y con ella se debilitan la justicia, la moral y la dignidad humana.
Todo comienza con la destrucción sutil de nuestra capacidad para separar hechos de ficción.
¿Qué hacer, entonces?
Arendt respondió con una sola palabra: pensar. No consumir información pasivamente, sino involucrarse en ella: preguntar, reflexionar, confrontar perspectivas, rechazar simplificaciones cómodas.
Incluso los cambios más radicales se petrifican en tiranía si dejamos de cuestionar. El totalitarismo no llega con tanques y botas; se instala en silencio, en el cinismo colectivo, en el agotamiento que susurra “todos mienten”, “no se puede saber qué es verdad”, “da igual”.
Esa resignación es precisamente lo que Arendt temía.
Su mensaje, vigente hoy como nunca, es claro y urgente:
• Protege tu capacidad de pensar.
• Exige hechos, no narrativas prefabricadas.
• No permitas que el diluvio de mentiras te haga renunciar a la verdad.
Porque cuando dejas de importarte lo que es real, ya has perdido lo esencial.
La lucha no es solo creer lo correcto; es negarse a dejar de pensar.
(Con gratitud a Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo y Verdad y política) #literature #Arendt
@AndreaOrbe5 Ante confesión de parte me inhibo de presentar pruebas. El actual mandatario no es necesario ni imprescindible dicho por su propia funcionaria
@cubalondra Se nota a leguas que el tipo tiene patología psicológica y o psiquiatra si le mandan al encuentro su enfermedad va a empeorar sería mejor que le encierren en sanatorio mental
El patriotismo tiene un truco viejo y eficaz: convertir los intereses de los ricos en emociones de los pobres. No es casualidad que casi todos los himnos hablen de gloria, honor y bandera… pero ninguno mencione a los dueños de las fábricas de armas, a los fondos que especulan con el petróleo o a las constructoras que reconstruyen lo que las bombas arrasan. El patriotismo que se inocula a la juventud no es amor por la comunidad, sino obediencia sentimental a una élite que jamás enviaría a sus hijos a morir.
A los jóvenes se les dice que defender la patria es un acto de nobleza. A los poderosos, nadie les recuerda que la patria nunca los necesitó: bastaba con que pagaran sus impuestos y dejaran de financiar guerras. Lo llaman “sacrificio” cuando mueren los hijos de los pobres, lo llaman “negocio” cuando cobran los contratos públicos que esos mismos pobres dejan libres al ser enviados al frente.
El patriotismo es el único sentimiento capaz de transformar la codicia ajena en deber propio. Te venden la bandera como si fuera familia, pero la familia no te manda a morir por los beneficios trimestrales de nadie. Te hablan de honor mientras organizan subastas de recursos naturales en despachos con aire acondicionado. Te dicen que la patria necesita héroes, aunque en realidad lo que necesita son cuerpos.
Quizá la reflexión más incómoda sea esta: si la patria fuera realmente de todos y todas, del pueblo, no haría falta convencer a nadie de morir por ella.
La calidad de los legisladores no se consigue disminuyendo el número de integrantes de la Asamblea Nacional ni exigiendo títulos académicos. Los buenos políticos se hacen en las organizaciones partidistas, que no tenemos
@HUGO__CESAR@LassoGuillermo@CNNEE Esto es lo que buscó siempre el banquero ostentar el título de expresidente de la república Y con ello ser tratado como tal e invitado a entrevistas, o sea, nunca le interesó solucionar temas del país