—Dio. . . Dio. Qué sencillo nombre, lo recordaré. Yo soy Flipp.
embozó una sonrisa antes de tender diestra en. . . no, mejor no. Volvió a traerla hacia sí para limpiarla contra su ropa.
—¿todo bien?
¡no tiene proboemas de ira! fue un derrumbe momentaneo, unas palmadas en las mejillas y ya está mejor.
se levantó de repente, con ambas manos en las correas de la mochila. Por fin repara en los presentes.
—¡Hey! buenas noches.
apártense, hará el ridículo en público.
se incorporó en su lugar, las lágrimas hicieron barro en su rostro con la tierra del suelo, está hecho un auténtico desastre. Con ambas manos comenzó a limpiarse /spoiler: sólo lo empeoró/.
—que cansanciooo.
de cabeza al suelo, von mochila puesta y todo. Le dolió un poco más el golpe por eso, y no se hizo a esperar su queja contra el suelo: un lloriqueo fingido. . . en parte.
sobre sus manos, palpando inquietamente un par de segundos.
—¿eh? ¿en serio? uh. . . ¿recuperas tus horas de sueño con siestas o algo así? puedes contarme sobre ello si lo necesitas.
—¡Eso hago, eso hago! me refería a organizar el cambio de método. Trabajo en puestos callejeros, vendiendo comida. ¡Tengo un vehículo y todo! —qué orgullo, si lo compró contando monedas—. pero no hay tanto público en la calle como antes, por la cuarentena.
ambas manos colocó +
—¡La cuarentena! ah, en realidad sí me ausenté por algo así, estuve ayudando un poco a los de mi barrio. Y reprganizando mi trabajo, haaah.
se sentó sobre la mochila, esperaba fuese lo suficientemente ligero para no romper lo que se hallaba en el interior.
—¿pudiste +
—quien llega. . .
repitió, un pensamiento en voz alta más bien. Observó a diestra y siniestra, luego discernió señalándose y observando en dirección al menor.
—¿yo?
—¡Angie, tanto tiempo!
se acercó a ella con una gran sonrisa, dejando de lado la gran mochila que portaba una vez estableciéndose a su lado.
—¿cómo has estado?
encaminándose a dejarla donde antes la había postrado. Viró por sobre su hombro, alzando ambas cejas antes de observarlo, cambiando el eje de su posición.
—dime.
—¿Ten-nii también? ¡wahoo, entonces creeré en tu palabra!
se incorporó nuevamente poco después, le llenaba inmensamente poder ser partícipe de escenarios tal, dejar un parvo grano de su esfuerzo y con eso cambiar íntegramente el día de alguien más.
recogió la bandeja, +
siempre que decida marcar un nuevo curso, podrá seguirlo. Es cuestión de fijar el norte y ser perseverante, supone. . . aunque baches siempre hay. Él pasó por un intento de suicidio, como cúspide entre la oscuridad a la que no desea retornar. ¡Pero ahora. . .! se siente mucho +
mejor, más fuerte.
e intenta además ser un modelo, un espíritu aguerrido e inquebrantable que sirviera de ejemplo. Al menos de ayuda.
—¡Correcto! me parece correcto. Entonces, insomnio. ¿Hace cuánto viene afectándote? ¿te dieron alguna vez medicación para ello? ¿comer +
suave mata oscura.
—¿gracias? ¡pero si el regalo que me diste es el mejor agradecimiento de todos! —entonó suave risa, casi melódica. Dejó sus cabellos en paz, para dedicar ahora cálida mirada—. ¿Estaba bueno, eh?
sintió como paulatinamente su respiración era más forzosa, podía jurar que dejó de hacerlo por un instante. El nudo aposentado en su garganta con tan conmovedora reacción fue detonante suficiente para lograrlo.
sus labios se sellaron, al principio flaqueando en el trémulo +
más discreto, poco después tornándose en una sonrisa bastante más calma. Quería profesarle parsimonia, estaba bien si necesitaba desahogarse. Una vez acabado dejó bandeja con palillos vacíos a un lado y se inclinó, lo suficiente para colocar una mano en si cabeza y sacudir su +