Vendió su casa, renunció a su trabajo y se mudó a Sri Lanka por un joven 33 años menor. Al final perdió todo.
Diane Peebles tenía 53 años cuando conoció a Priyanjana, de 20, durante unas vacaciones en Sri Lanka en 2011. Él trabajaba en un hotel. Se enamoraron, o eso pensó ella.
En 2012 se casaron. Diane vendió su casa en Escocia por $110,000 dólares, renunció a su trabajo y se mudó permanentemente. Con ese dinero le construyó una casa de tres habitaciones y le compró un minibús para que trabajara como taxista. Todo a nombre de él.
Después empezaron los problemas. Él pasaba más tiempo en casa de su mamá que con ella. Salía de noche y no volvía. En 2016, Diane encontró un certificado de matrimonio. Priyanjana se había casado con otra mujer meses después de casarse con ella.
En 2017 lo enviaron al otro mundo por problemas con una banda cr¡m¡n4l. Diane quedó atrapada en Sri Lanka sin poder vender nada porque todo estaba a nombre de él. Regresó a Escocia en 2018 sin nada, endeudada.
Esto ocurrió en Suecia.
Un profesor de economía contó que nunca había suspendido a un solo alumno en un examen, pero que una vez suspendió a toda una clase.
Esta clase insistía en que el socialismo funcionaba: nadie debería ser pobre y nadie debería ser rico; todos deberían ser iguales.
El profesor dijo:
«De acuerdo, hagamos un experimento sobre el socialismo con este grupo. Todas las notas se sumarán y se dividirán entre el número de alumnos. De esa forma, nadie suspenderá y nadie obtendrá la nota más alta».
Tras el primer examen, se contabilizaron los resultados y la media fue de un 2 (equivalente aproximadamente a un «bien» en el sistema alemán). Los que habían estudiado con diligencia se sintieron decepcionados, mientras que los que habían estudiado poco estaban encantados.
Antes del segundo examen, los alumnos más flojos se esforzaron aún menos, y los aplicados decidieron que también querían beneficiarse del «sistema», por lo que ellos también estudiaron menos. El resultado fue una media de «suficiente». En el tercer examen, la nota media fue finalmente «insatisfactoria» y, para sorpresa de todos, todos suspendieron.
El profesor explicó:
«No hay un ejemplo más sencillo. El socialismo fracasa inevitablemente: cuando la mitad de la población se da cuenta de que no tiene que trabajar porque la otra mitad la mantiene, y cuando la mitad que trabaja comprende que ya no tiene sentido esforzarse porque otros cosechan los frutos de su trabajo, entonces es el fin de toda nación».
Autor: Thorsten Wunde
#DaleCasco
Los mortales trabajamos 30 años o más para jubilarnos con un máximo de 2,500 dólares, sin embargo los Magistrados de la Corte Suprema trabajan 10 años ganando 14 mil dólares y se van a jubilar con 14 mil dólares. Verdaderamente somos unos congos.
Anacleto, 35 años. Se levanta a las 3am para ir a laborar, esperanzado a una quincena de 650. 00 mensual, pasa páramo en el transporte público, llega a su casa de noche no vé a la familia, su Hobby es adorar y defender políticos 🤡🤡
Muchos aquí en esta red
Ustedes me van a disculpar pero en Panamá los ingenieros y arquitectos ganan miserias porque sus organizaciones nunca han velado por sus intereses laborales. Les molestan la figura de los sindicatos porque precisamente vigilan los derechos colectivos. 1/2
Hoy es una prueba más de lo jodidísima que es esta competición, de lo difícil que es llegar a la final y ganarla. De la cantidad de factores propios, externos y aleatorios que hay que superar para triunfar en ella.
Cada año que pasa, cada torneo que pasa, cobra una nueva dimensión lo que hizo el Real Madrid en 2016, 2017 y 2018. Fue surrealista. Fue extraterrestre. No volveremos a ver algo así. JAMÁS.
Por eso digo que dejen de estar jugando a los malitos en Twitter, que después les sale la bruja y se quedan viendo pa’l cielo sin saber ni por dónde les vino el garnatón...esto q menciona el video, facil puede entrar en una investigación y se los esta dando en bandeja de plata.
Vivo en San Miguelito y Carrasquilla nos dejaba SEMANAS sin recoger la basura. Desde que llegó Irma nos la recogen puntualmente 3 veces a la semana a media noche. Y adivinen? A las 7 am ya hay alguna bolsa. ¿Entonces quienes son los del problema?
En este pais la gente agarrara su sacrificio como el gobierno siempre lo pide, si tan solo no hubieran tantos escándalos destapados de corrupción, de robadera de plata, de amiguismos. Aqui el gob pasado destruyó el país y este no ha investigado a ninguno del presidente para abajo
De que te sirven 25 títulos universitarios, si tienes que andar lamiéndole el culo a alguien para mantener un trabajo.
Lo lamento pero si para valorar tu trabajo tienes que lamer nalga, los títulos yo tú ni los mencionará.
Feliz día, Tomen café y agua.
Lo que sí es cierto es que, viendo muchos de los nombramientos de este gobierno, queda más que confirmado que, al igual que en los gobiernos anteriores, ser lambón es la vía express para conseguir un cargo. ¿Méritos? ¿Para qué? Eso es para los ilusos que creen en el esfuerzo y la preparación.
No es solo un sentimiento.
Si mañana ud pregunta en la calle si esta de acuerdo con que en la JD del canal este Nicolás González Revilla por haber sido donante de campaña de Nito Cortizo, entenderá la molestia de la gente.
La junta del canal merece los mejores profesionales.
“CHEN CHEN” en el bolsillo. Si usted fue uno de los más de 700 mil votos en favor de la propuesta Martinelli – Mulino que prometió que si ganaban usted tendría más “chen chen” en el bolsillo, debe sentirse tranquilo porque ya le cumplieron la promesa. En política no hay sorpresas sino sorprendidos. La promesa de más “chen chen” fue hecha con una intención, pero interpretada por muchos de manera distinta. La gente entendió que iba a tener más dinero si esa fórmula electoral ganaba. No hay nada más alejado de la realidad. Para entender esto de mejor forma, primero debemos conocer el origen del panameñismo “chen chen”. Este término se acuñó en los tiempos de la zona del canal. Los panameños de la época, quienes vivían en las áreas aledañas a la zona del enclave canalero, solían decirles a sus hijos que les pidieran el “change” que los gringos tenían en sus bolsillos. Para los que no conocen la traducción, “change” es el término utilizado para describir lo que en Panamá conocemos como el vuelto o el sencillo. Como muchos otros panameñismos y anglicismos, la palabra derivó en “chen”. Sí, lo que pedíamos era el vuelto o el sencillo… el “chen chen”. Muchos gringos se paseaban por la ciudad de Panamá y los niños y también adultos se les acercaban pidiendo “chen chen” y de allí proviene la expresión que puso en la presidencia al actual mandatario de la nación. Lo cierto es que prometer “chen chen” se puede interpretar como una promesa de limosnas. No nos prometieron riqueza ni desarrollo… nos prometieron el vuelto o el sencillo. No necesito explicar que los billetes no son para el pueblo, sino para los políticos y los empresarios. Es importante reconocer que en Panamá existe una mentalidad del “chen chen”. Esto es en sí una mentalidad de pobre. Aprendimos, por décadas, desde el siglo pasado, a aceptar las limosnas que nos daban los gringos y ahora nos las dan los políticos. Esa mentalidad de pobre que tenemos tan arraigada es la que nos hace pensar que cualquier “chen chen” que nos llegue es bueno. Es por eso por lo que mucha gente prefiere recibir un subsidio en lugar de trabajar o la razón por la que mucha gente apoya a ciertos políticos porque le resuelven el tanque de gas y las 5 libras de arroz. Tenemos mente de limosneros y eso es terreno fértil para creer que tener “chen chen” en el bolsillo es suficiente. Aparte de ser una creencia arraigada social y culturalmente, el problema tiene un origen mucho más profundo que se ha venido agravando con los años. Vivimos en un país en el que la educación en general es cada vez más deficiente y esto hace que al común de la población le cueste mucho analizar los hechos y sus realidades. La falta de criterio y de criticidad nos hace víctimas. Tomamos decisiones desde la emoción y no desde la razón. Somos influenciables con un mínimo de esfuerzo y, lo que es peor, no somos capaces de comprender nuestra propia realidad y potencial humano. A este escenario, ya de por sí muy negro, debemos sumarle el hecho de que la inmensa mayoría de los panameños no tenemos inteligencia financiera o, dicho en términos más simples, no estamos familiarizados con el sentido común del dinero. Muchos panameños no aprendieron a ganar el dinero, a usarlo ni a crear riqueza. Tristemente, muchos de los nuevos ricos de este país son políticos y sus riquezas provienen de la política. No son empresarios, no han estudiado y no son genios innovadores que hayan creado nada… pero son millonarios. Eso es lo que ha aprendido el panameño común. Aprendimos a conformarnos con las limosnas… “chen chen”. Aprendimos que la educación no es importante porque ser político es más rentable que ser educador, enfermera, nutricionista o psicólogo. Aprendimos que hay gente que puede vivir sin trabajar porque reciben toda clase de subsidios, becas, auxilios económicos y una dosis mensual de “¿qué hay ‘pa mí?” Aprendimos que como pueblo tenemos derecho al “chen chen” porque los billetes no son para nosotros y eso está bien. Continúa 👇🏼👇🏼👇🏼