🇲🇽 | Aficionados mexicanos se encontraron con un adulto mayor que vendía en la calle acompañado de su perrito, y no dudaron en juntarle dinero para ayudarlo.
Estas acciones sí nos representan. 👏❤️
Vía: @Seergiot3ck
El senador Fernández Noroña se enojó porque el senador Luis Armando Melgar le llevó una playera con la leyenda de “Yo con Rocha” hasta su escaño.
Pero no se ofendió por el mensaje… se indignó porque la playera estaba recién lavada y olía a limpio.
🚨⚽ ¡Atención!
El partido México vs. Portugal en el Estadio Banorte NO tendrá estacionamiento para el público 🚫🚗
Habrá cierres viales desde las 6:00 a.m., solo entrarán peatones con boleto y vehículos autorizados.
Oigan @SSC_CDMX@UCS_GCDMX quien les dijo que haciendo reducciones de carriles en los centrales de viaducto o cerrando las entradas a viaducto, el tráfico se reducía son unos ineptos. Mínimo comuniquen estas estupideces para considerar los tiempos de traslado
El director del ISSSTE también intenta engañar al público: el problema del gran brote de sarampión no está “en los que registra el ISSSTE” (doy por cierto sus datos) sino en el conjunto de contagios en la realidad de México.
En el país real, no el que imagina Batres, la tasa más alta de incidencia del sarampión se presenta entre los niños de 1 a 4 años (1,351 casos).
Seguidos por los de 5 a 9 años, con una tasa de incidencia de 10.6 (1,122 casos).
De hecho, la tasa de incidencia más alta es en los menores de 1 año, con 51.37 por cada 100 mil habitantes (859 casos). Todo esto está publicado en el informe diario del día de ayer.
Algo más señor Martí: el 70% de los muertos son de 4 años o menos, es decir nacieron después de 2021 o 2022.
Resolver problemas empieza asumiendo responsabilidades.
Ay @LuisaAlcalde , tu respuesta es ignorante, mentirosa y con dolo.
Ustedes en MORENA siguen empeñados en continuar con una persecución política en mi contra. Eres ignorante de la realidad que sufren los mexicanos todos los días, no quieres ver la verdad y por supuesto que de moralidad no voy a hablar contigo, todos hemos visto las fotos 🤷🏻♂️.
VAMOS POR PARTES.
El @PartidoMorenaMx no es un partido político, es un cártel criminal.
Refutemos tus puntos:
1.- ¿40% menos homicidios dolosos?: Pura propaganda fallida muchachita ignorante. Los datos del Secretariado Ejecutivo y analistas como Semáforo Delictivo revelan un grave aumento en la violencia organizada, con extorsiones y desplazamientos forzados en récord. Ustedes han dejado de registrar homicidios para simular que van a la baja, pero el terror en estados como Sinaloa, Guanajuato, Michoacán, Guerrero o Zacatecas desmiente tu “disminución en homicidios”. Esto no es gobernar: es negar la realidad para perpetuarse en el poder.
2.- ¿Máxima colaboración con EE.UU.?: Vaya hipocresía la tuya. Informes del Congreso estadounidense y el mismo Presidente @realDonaldTrump, señalan que México está gobernado por los cárteles. La política de “abrazos y no balazos” ha fortalecido a los narcos, forzando a EE.UU. a presionarlos más para dar resultados. Verdadera colaboración sería combatir el crimen organizado, no negociar con criminales desde el poder.
3.- ¿Sin impunidad?: Casos como el Culiacanazo, donde por ordenes del PEJE liberaron a Ovidio, la protección a @adan_augusto y a otro montón de exgobernadores morenistas vinculados al crimen organizado, prueban lo contrario. La justicia de ustedes es selectiva: persiguen empresarios que no se arrodillan ante sus extorsiones, pero ignoran corrupción interna. Eso erosiona la democracia y favorece el autoritarismo.
El pueblo cada vez más es consciente de la basura en la que se convirtió su partido y rechaza tus narrativas: Todos ustedes representan el retroceso, aliados con intereses oscuros contra la libertad económica y la seguridad.
La oposición no existe o mejor dicho, está cómoda ganando dinero al perder, y eso les ha permitido a ustedes adueñarse del país, destruir las instituciones, la división de poderes y mandar matar a cualquier adversario que se ponga en el camino, pero todo tiene un limite.
Ya por ultimo, quiero aprovechar tu mensaje para pedirle a mis seguidores no caer en provocaciones de parásitos como tú, no vale la pena ofenderte o dedicarte mucho tiempo, has llegado a donde estás a base de nepotismo y “favorcitos” políticos. Para nosotros los buenos es hora de unirnos contra el populismo barato y la ignorancia que ustedes representan.
P.D. Tus niñerías de recordarme lo de los pagos no es más que desesperación, por que sabes que ahora que no les debo nada, no tienen como detenerme y solo me confirma la persecución desde el poder hacia mi persona.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.