El Gran Error de Danilo
Por Johnny Arrendel
¿Fue un error estratégico de Danilo intentar fulminar a Leonel?
Sí, y de los grandes.
Danilo, desde el poder, primero intentó la reelección para un tercer período.
Leonel y su corriente lo frenaron con fuerza.
Ahí entró en escena Gonzalo Castillo, sacado prácticamente “de la manga” como candidato oficialista en 2020.
En vez de negociar o construir puentes, Danilo optó por la vía fulminante: impulsar agresivamente a Gonzalo para aplastar al leonelismo interno, humillar a Leonel y reducir su influencia.
Error clásico según Maquiavelo:
Atacaste al enemigo interno antes de haber consolidado tu victoria.
Leonel todavía tenía músculo, bases organizadas y prestigio dentro del PLD.
Herirlo sin poder eliminarlo solo logró una cosa: unir y radicalizar al leonelismo.
Robert Greene lo resumiría así: Quiso aplicar la Ley 15 (aplastar completamente al enemigo)… pero sin tener la fuerza para hacerlo.
Resultado: división total, salida de Leonel, creación de la Fuerza del Pueblo y derrota estrepitosa en 2020.
Los grandes caudillos esperan a consolidarse primero (ganar con holgura, controlar el partido y el Estado) para luego purgar.
Danilo invirtió el orden: quiso purgar mientras aún peleaba por mantener el control.
Fue un error de timing, de dosificación y de lectura del mapa interno.
El PLD lo pagó caro
@TomasAquin79069@SusanaGautreau@BarrickRD@Olmedo_Caba Opinar sin saber es fatal, pero hacerlo por encargo es peor. Todos sabemos que aquí un alto % de "comunicadores" lo hacen por sus cuartos, para imponer narrativas fríamente planificadas por otros. 👌
Déjame demostrarte con este escrito ✍️ científicamente lo que le respondí al excoordinador de la Comisión de Economía de la Academia de Ciencias, José Luis Del Ramón, al presentar su renuncia alegando descontento por manejos no acoplados a sus principios y por considerar que están utilizando ideologías que nublan la ciencia. 👇
Hay “periodistas”, comunicadores y hasta profesionales expertos en la materia que hoy quieren confundir al pueblo dominicano con el tema de la explotación minera en San Juan. Confundir, claro está, por intereses personales y no nacionales, para no entrar en detalles.
Miren el caso del economista José Luis Del Ramón. Nadie le niega condiciones intelectuales ni formación académica, pero lamentablemente terminó colocándose del lado de la burguesía, del empresariado y de los intereses económicos, en detrimento del pueblo dominicano.
Él formaba parte de la Academia de Ciencias y renunció porque la Academia asumió la misma postura que ha defendido siempre: colocar el interés nacional, el agua, la vida, la agricultura y los recursos naturales por encima de cualquier negocio privado.
Ahora salen con el discurso de la “seguridad jurídica”, de la “inversión extranjera”, de que el presidente actuó “precipitadamente” y de que el país podría ser demandado.
Falso de toda falsedad.
Un permiso de exploración no obliga jamás al Estado dominicano a entregar una concesión de explotación. Explorar solo sirve para determinar potencial. Explotar es otra cosa muy distinta, y el Estado conserva plenamente su derecho soberano de decidir si ese proyecto conviene o no conviene al país.
Y en el caso de San Juan, granero del sur, no conviene ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Esto no es un simple debate económico. Esto es una cuestión de honor nacional, de defensa del agua, de la agricultura, de nuestros hijos, de nuestros nietos y del futuro de la República Dominicana.
Porque si un permiso de exploración obligara automáticamente a explotar, entonces no gobernaría el Estado dominicano: gobernarían las mineras.
Y eso no puede ser.
Gracias a la presión social, a la lucha del pueblo, a la Academia de Ciencias, a los ambientalistas y a las comunidades de San Juan, se impuso una verdad poderosa: ningún proyecto puede pasar por encima de la voluntad de un pueblo que rechaza ser sacrificado.
Y justamente ahí es que entra la licencia social.
El ambientalista Luis Carvajal lo ha explicado claramente: cuando existe rechazo masivo, cuando la población no se siente segura ni conforme con un proyecto, ese proyecto no debe aprobarse.
Esa es la fuerza moral, social y legal que tienen las comunidades frente a cualquier intento de imponerles una explotación que amenaza su vida, su agua y su territorio.
Por eso es una manipulación decir que el país está obligado a entregar la explotación o que necesariamente será demandado. Eso es meter miedo, chantajear y confundir al pueblo.
Y lo peor es que muchos de esos comunicadores lo saben.
Saben que explorar no es explotar. Saben que una concesión de exploración no es una licencia automática para destruir montañas. Saben que San Juan no está obligado a entregar su agua, su tierra y su futuro.
Pero algunos prefieren callar, manipular o defender intereses ajenos al pueblo.
La explotación minera en San Juan no va.
Porque San Juan habló. Porque el país despertó. Porque el agua 💧 vale MUCHO MÁS que el oro.
Agua sí, oro no.
Nota: a todo aquel que le cogió dinero al hombre del maletín 💼, de apellido Valerio, le aconsejo que se lo devuelva, porque esa explotación minera en San Juan no va… primero llueve para arriba. ☔⬆️
¿Periodismo o defensa del oro? El peligroso “boche” de Aníbal de Castro no al presidente Luis Abinader, sino al pueblo de San Juan, tras su editorial “De buscar popularidad a perderla”
Resulta increíble ver cómo un hombre que hoy preside el consejo del Grupo Diario Libre, un medio con enorme influencia nacional, termine colocándose del lado del oro y no del lado del pueblo dominicano.
Aníbal de Castro escribió un editorial titulado “De buscar popularidad a perderla”, donde utiliza palabras como “populismo”, “aplausos fáciles” e “irresponsabilidad”, en lo que muchos interpretan como un verdadero boche político contra el presidente Luis Abinader por escuchar el clamor popular y frenar el tema de San Juan. (Diario Libre)
Sí, porque en el fondo eso fue lo que le molestó: que el presidente no se enfrentara al pueblo para imponer una explotación minera rechazada por miles de dominicanos.
Y entonces vienen palabras elegantes intentando disfrazar una realidad muy simple: el pueblo dominicano salió a defender su agua, sus montañas, su fauna y su futuro.
La gran pregunta es:
¿Desde cuándo escuchar al pueblo se convirtió en un pecado?
¿Desde cuándo proteger los recursos naturales es una irresponsabilidad?
¿Y desde cuándo un director de medios decide que el interés económico debe estar por encima de la voluntad de una comunidad completa?
Lo preocupante no es solo el editorial. Lo preocupante es la mentalidad que refleja.
Porque cuando ciertos sectores hablan de “desarrollo”, muchas veces en realidad están hablando de dinero. Dinero para grupos económicos. Dinero para empresarios. Dinero para intereses privados.
Pero nunca hablan del agua que podría perderse. Nunca hablan de los bosques destruidos. Nunca hablan de la contaminación. Nunca hablan de las futuras generaciones.
Y eso duele más todavía cuando viene de personas que tienen nietos, familias y años suficientes para entender que el dinero no puede reemplazar la vida ni la naturaleza.
Aníbal de Castro quiso presentarse como la voz de la racionalidad, pero terminó pareciendo la voz de una élite molesta porque el pueblo fue escuchado.
Porque la verdad es una sola: San Juan habló. Y el país entendió que hay cosas que valen más que el oro.
Agua sí.
Vida sí.
Pueblo sí.
Oro por encima de la gente, no.
José Luis de Ramón y la máscara caída de un falso defensor del medio ambiente
Después de escuchar sus declaraciones en El Despertador, queda una pregunta inevitable:
¿cómo un hombre con esa visión pudo durar tanto tiempo dentro de una institución vinculada a la defensa científica y ambiental… y tuvo que renunciar antes de que lo expulsaran?
Porque si alguien piensa que defender montañas, agua y recursos naturales es “querer seguir pobre”, entonces hace tiempo que estaba en el lugar equivocado.
Lo que José Luis de Ramón expresó no fue sensibilidad ambiental ni compromiso científico. Fue una visión fría donde el dinero parece estar por encima de la vida, de la naturaleza y de las comunidades.
Y ahí fue que se le cayó la máscara.
Porque ningún verdadero defensor del medio ambiente se burla de pueblos que luchan por proteger sus montañas.
Ningún verdadero científico desprecia comunidades que defienden sus ríos y su agua.
Y ningún hombre verdaderamente consciente reduce la defensa de la naturaleza a un problema de atraso económico.
Miren los ejemplos que él mismo menciona:
Cotuí, Maimón, Bonao, Pedernales…
Ahora pregúntenle a esos pueblos si hoy viven en riqueza colectiva o si todavía existen enormes niveles de pobreza, desigualdad y comunidades enteras viendo cómo sus recursos naturales fueron explotados mientras muchos siguen viviendo con precariedades.
Pregúntenle si el agua quedó igual.
Pregúntenle cómo quedaron muchas de sus montañas.
Pregúntenle cuánto del supuesto “desarrollo” realmente llegó al pueblo.
Y si tanto le preocupa a José Luis de Ramón que se pierda agua en los canales, entonces que le exija al gobierno invertir en arreglar esos canales.
Si le preocupa la educación, entonces que pida más escuelas, más institutos técnicos y más inversión educativa.
Si le preocupa el desempleo, entonces que reclame políticas públicas reales para generar empleos dignos.
Porque resolver problemas sociales no obliga a destruir montañas ni a poner en riesgo ríos, bosques y recursos naturales.
Ahí es donde queda en evidencia el verdadero problema:
utilizar las necesidades de un pueblo como excusa para justificar la explotación minera.
Porque si realmente la preocupación fuera el desarrollo humano de San Juan, entonces el debate sería cómo invertir mejor los recursos públicos, cómo fortalecer la agricultura, cómo modernizar el campo y cómo llevar oportunidades sin destruir el medio ambiente.
¿Por qué no exigir que parte de los miles de millones que el gobierno gasta en publicidad sean invertidos en canales, carreteras, escuelas, tecnología agrícola y empleos para San Juan?
Eso sí sería defender al pueblo.
Porque una cosa es explotar recursos naturales y otra muy distinta es que la riqueza llegue verdaderamente a la gente.
Y eso es lo que muchos dominicanos ya entendieron.
Por eso San Juan reaccionó.
Porque el pueblo no quiere repetir historias donde unos pocos se enriquecen mientras las comunidades cargan durante décadas con las consecuencias ambientales.
Entonces la gran pregunta no es por qué renunció.
La verdadera pregunta es:
¿cómo duró tanto tiempo ahí pensando así?
San Juan no está defendiendo pobreza.
San Juan está defendiendo agua, vida, agricultura y futuro.
Porque el oro no se bebe.
Y ninguna minera puede devolverle una montaña destruida, sus aguas no contaminadas y sus árboles 🌳 a un pueblo.
Queda evidenciado que así como existen falsos profetas, también existen falsos ambientalistas.
Personas que hablan de ciencia, sostenibilidad y desarrollo, pero cuando llega el momento de defender el agua, las montañas y la vida de un pueblo, terminan colocándose del lado del dinero y no del lado de la naturaleza.
Y justamente ahí fue que se le cayó la máscara 🎭 a muchos farsantes disfrazados 🥸 de defensores, cuando en realidad no han sido más que verdaderos impostores.
@LeonardoJaquez A ese "angelito" había que mandarlo para un resort con todos los gastos pagos.
La credibilidad de Leonardo Jaquez tiene el mismo valor que una guayaba podrida rodando río abajo. 🤮