En el mundial de 1978 que se llevó a cabo en Argentina, país que se encontraba sometido a la dictadura militar, las madres de la plaza de mayo, llevaron a cabo diversas manifestaciones para visibilizar su lucha por encontrar a sus hijas/hijos y a familiares que fueron desaparecidos por la dictadura. Esas manifestaciones fueron tan válidas y legítimas como las que ahora llevan a cabo las madres y padres de México que buscan a sus hijas/hijos. El mundo debe de saber de la tragedia humanitaria que se vive en México con más de 130,000 personas desparecidas.
Ojalá así como están cuidando el Estadio Azteca antes del Mundial, hubieran cuidado al pueblo de México, que todos los días muere en manos de los criminales.
Pero no, se les hizo mejor idea ponerlos a operar sus elecciones.
Se merecen el ridículo internacional que están haciendo la narcodictadora y sus secuaces.
Vanessa, madre buscadora, lo dijo con una claridad dolorosa:
“No estamos en contra del deporte, pero se han invertido millones en una fiesta mundialista cuando tenemos 133 mil desaparecidos”.
Y tiene razón.
Hay recursos, atención y voluntad política para organizar espectáculos globales. Pero para miles de familias que buscan a sus hijos, hermanos o padres, solo hay abandono, indiferencia e impunidad.
Mientras unos celebran, otros siguen cavando con sus propias manos.
Desgarrador.
Literal, Morena mandó a granaderos a encapsular a madres que lo único que piden es encontrar a sus hijos desaparecidos.
Por si todavía les quedaba duda de quiénes son los verdaderos fascistas.
Las cempasúchil que puso Clara Brugada en calzada de Tlalpan, al final, sirvieron de algo.
Las madres buscadoras hicieron una cruz, como protesta, y es que todos los días son Día de Muertos en México.
Ellas lo saben bien.
La Silla Rota 🎥
Mi gata estaba adicta a los sobres de Whiskas. Cuando digo adicta, me refiero a que si no le daba uno al día me destruía la casa y, si llegaba la noche sin sobre, se me aventaba a la cabeza y me desgreñaba como poseída.
Le dio gastritis, empezó a vomitar sangre y la veterinaria me prohibió el Whiskas. Le recetó unas latas gastrointestinales carísimas. El problema fue que la desgraciada no se las quiso comer.
Entonces intenté engañarla. Le daba de comer a un gato comunitario con sobres de Whiskas, me traía el sobre vacío a la casa, metía la comida medicada adentro y se la servía.
La primera vez empezó a comer. De pronto se detuvo, se quedó viendo la pared unos segundos, me volteó a ver con una cara de odio puro y se fue.
Al día siguiente me observó atentamente mientras preparaba la comida. Cuando se la serví, ni siquiera la probó. Hizo un escándalo hasta que tuve que abrir un Whiskas de verdad frente a ella.
La veterinaria me dijo: “Déjala, eventualmente se lo va a comer”.
La cabrona eligió la violencia. Destruyó mi sala.
Al final encontré unos sobres gastrointestinales que sí le gustan. Ahora, cada vez que le voy a servir, se sienta a vigilar el proceso completo. No basta con que le dé el sobre. Tiene que ver cómo lo abro con sus propios ojos.
Esa culera descubrió que intenté estafarla una vez y jamás volvió a confiar en mí.
@puma_central Yo ví los mundiales desde Francia 98. Deje de apoyar a la selección mexicana desde el mundial de Brasil, ha sido la mejor decisión que he tomado